altonivel
Regresar a edición Pantalla completa Compartir Accesibilidad Tamaño de texto
A- A+
Animaciones
Iniciar sesión
Opinión

2021 por la democracia

Por: Agustín Llamas Mendoza Swipe

Continua en la historia

Swipe Desliza a la izquierda para continuar

Organizaciones autoritarias que interrumpen el proceso democrático hay muchas, y con fines diversos: empresas públicas o privadas, sindicatos u organizaciones intermedias y, por supuesto, partidos políticos. Quizás una de las mayores restricciones para la generación de valor político en nuestro sistema sea la existencia de organizaciones de toda índole que son y producen autoritarios.

De cara a las elecciones de 2021 podríamos detectar rápidamente cuáles de ellas son las que cumplen o se aproximan a un perfil autoritario. Habría que decir que el problema que representa una organización autoritaria para el resto del sistema es que dicha organización no solo lo es en sí misma, sino con su entorno. No solo generan costo hacia su propia dinámica, sino que también suelen expandir ese costo hacia su propio sector y al sistema en general.

Quizás una de las mayores restricciones para la generación de valor político en nuestro sistema sea la existencia de organizaciones de toda índole que son y producen autoritarios.

Adicionalmente, los miembros de esas organizaciones son producto bien adiestrado bajo esa cultura autoritaria. El peor defecto de una organización autoritaria es que produce autoritarios. Así, por ejemplo, muchos de los actores que hoy gobiernan son autoritarios porque fueron formados en las filas de partidos y organizaciones autoritarias.

Algunos de los distintos perfiles de esos individuos:

El autoritario funcional: es aquel que es servil con su jefe o con su socio o con el que ostenta el poder, y con sus empleados y subalternos es el más feroz y recalcitrante déspota.

El autoritario institucional: igualmente es servil y autoritario, pero se desenvuelve en un ambiente que presupone político y maneja argumentos como: “Hoy sacrifícate por mí que mañana lo haré por ti”.

El autoritario amigo: es aquel que dice que todos son sus amigos, los saluda y los frecuenta, y cuando alguno de ellos le reclama cualquier falta, responde: ¿qué, no somos amigos? Confunde amistad con complicidad.

El autoritario militante: es un individuo que ha hecho “amigos” a la sombra del poder y que cree que es muy inteligente porque sus supuestas amistades lo reconocen en algún sitio público o le toman la llamada. Vive pidiendo favores y trepando económica y socialmente a costa de romper la ley y de sus “amigos”.

Muchos de los actores que hoy gobiernan son autoritarios porque fueron formados en las filas de partidos y organizaciones autoritarias.

El autoritario social: es el individuo que maltrata psicológica y socialmente a cualquier otro que no considere igual a él. Es aquel que siempre intenta romper la norma, porque en esa acción se encuentra su poder. También es aquel padre de familia que invariablemente aplaude las corruptelas escolares de sus hijos, felicitándose de tener vástagos tan listos como él. El autoritario social nunca reconoce el esfuerzo de los otros; desde su punto de vista, el esfuerzo y cumplir con la ley es cuestión de tontos.

El autoritario populista: es aquel que tiene aires mesiánicos, que se cree portador de la verdad, que no demuestra nada, que es un resentido social, acomplejado y tiene una visión simplista, maniquea y limitada de la realidad. Es de pocas luces y de poses dictatoriales.

En 2021 se llevará a cabo el proceso electoral más importante del México moderno. Se definirá si verdaderamente queremos una auténtica democracia y si buscamos un país donde la ley sea respetada por la ciudadanía y por los gobernantes.

El 2021 definirá si podremos votar en 2024 y en los siguientes años, y si se podrá edificar un verdadero sistema de pesos y contrapesos institucionales, y si los verdaderos demócratas desplazarán a esas organizaciones autoritarias y a esos actores políticos y económicos que hoy están en contra de las libertades que durante muchos años intentamos construir en México.

En 2021 se llevará a cabo el proceso electoral más importante del México moderno. Se definirá si queremos una auténtica democracia y si buscamos un país donde la ley sea respetada por la ciudadanía y por los gobernantes.

Apostar por la democracia en 2021 es nuestra responsabilidad. Será la última oportunidad que tienen los demócratas para demostrar, por medio del sufragio, que lo que queremos en este país son garantías de libertad de expresión, de participación y de emprender. Si no salimos a votar y contundentemente no se manda un mensaje en el sentido democrático, ya no tendremos oportunidad más adelante de corregir el rumbo.  AN

Agustín Llamas Mendoza

@politicabierta

También en esta edición

Compartir