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Opinión

Desafío 2021: la transformación digital del negocio

La transformación digital es una necesidad imperiosa y no hay vuelta atrás, aunque representa, a su vez, la gran oportunidad para reinventar el negocio.

Por: Sylvia Hernández Swipe

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Las perspectivas para 2021 auguran retos incalculables para una ingente cantidad de grandes, medianas y pequeñas empresas, de muchos y variados sectores alrededor del mundo. Y no es para menos ante una de las crisis más profundas que enfrentamos a nivel global en los últimos 100 años. Una crisis económica, sanitaria, social y política, sin hacer a un lado los retos de sustentabilidad que se han exacerbado.

| ¿Cómo sobrevivir ante este contexto? 

Las crisis siempre han sido detonadores de cambio y, por supuesto, que esta no es la excepción; sin embargo, las empresas –sin importar el tamaño o el sector– que no sean capaces de adaptarse a los retos que detonan las tecnologías exponenciales están destinadas a no sobrevivir hacia el futuro. Se pronostica que 75% de las empresas que cotizan actualmente en el índice bursátil Standard & Poor’s 500 desaparecerán para el 2027. La transformación digital es una necesidad imperiosa y no hay vuelta atrás, aunque representa, a su vez, la gran oportunidad para reinventar el negocio.

Las empresas ya no pueden posponer la transformación digital que ya era inminente antes de la pandemia que enfrenta el mundo. Si nos ubicamos al inicio de este año, ya había 4.5 billones de usuarios de internet alrededor del mundo, accesando internet seis horas y 43 minutos al día, de acuerdo con un estudio elaborado por Hootsuite y We Are Social. Estos datos indican que la tecnología ya se había adueñado de muchos de nuestros hábitos y comportamientos a través de un smartphone o cualquier otro dispositivo. Ante una vida digital no hay sector de negocio que no deba responder por la misma vía.

| Entre el éxito y el fracaso

Por otro lado, a diferencia de los años recientes en los cuales hemos venido adoptando la tecnología primordialmente por conveniencia y facilidad dentro de nuestros estilos de vida, está claro que este año la pandemia de COVID-19 ha incentivado exacerbadamente nuestra vinculación con la tecnología por necesidad: nuestros hábitos de compra online explosionaron el uso obligado del comercio electrónico, incrementando un 350% vs 2019, según datos de Adyen.

Las empresas se vieron forzadas a implementar el trabajo a distancia, apoyado en la tecnología, no solo como medio de comunicación, sino incluso en sus proceso operativos y de gestión. ¿Y qué decir de la educación remota? Como resultado, se han vencido barreras hacia el uso de la tecnología, lo cual acelera la exigencia de la transformación digital.

La COVID-19 puso de manifiesto qué tanto las organizaciones se han preparado en el proceso de transformación digital, y de acuerdo con el estudio CEO Outlook 2020: COVID-19, de la consultora KPMG, 80% de los CEO entrevistados manifestaron que han adelantado su transformación digital durante la pandemia; sin embargo, en otro estudio de McKinsey & Company se revela que menos del 30% de las transformaciones digitales han logrado el éxito buscado.

En mi experiencia, el fracaso en la transformación digital empresarial se da por el miedo al cambio y por desconocimiento y falta de entendimiento del alcance que tiene en el fondo del negocio. No se trata solo de tener servidores y equipos mas potentes, abrir la venta de productos y servicios “en línea” y tener redes sociales con muchos seguidores.

La transformación digital debe entenderse como la integración de la tecnología en todas las áreas de la empresa que modificarán su forma de funcionar y el modelo de negocio en sí mismo. La digitalización potencia la competitividad, mejorando la experiencia de los clientes, pero también la rentabilidad del negocio. Por lo tanto, un proceso de transformación digital debe considerar a los clientes, la competencia, la propuesta de valor y el activo más valioso de la era digital: la data.

Las crisis siempre han sido detonadores de cambio y, por supuesto, que esta no es la excepción; sin embargo, las empresas –sin importar el tamaño o el sector– que no sean capaces de adaptarse a los retos que detonan las tecnologías exponenciales están destinadas a no sobrevivir hacia el futuro.

| Cinco pilares clave de la transformación digital

Para lograr una transformación digital exitosa es fundamental partir de un cambio de mentalidad de la alta dirección y de los colaboradores; sin embargo, hay cinco pilares clave que no tienen que ver con la tecnología, en los que debe enfocarse la transformación:

Experiencia del consumidor y/o usuario: ante tantas opciones y accesibilidad, estamos viviendo la economía de la experiencia, en la cual los consumidores no solo esperan, sino exigen la mayor experiencia en sus propuestas de valor. La digitalización debe ser una aliada en esta ambiciosa tarea; por lo tanto, es necesario comprender el recorrido, los comportamientos y las expectativas del cliente antes de invertir en tecnología.

Innovación estratégica: la transformación digital y la innovación no son lo mismo, pero sí están vinculadas, ya que ambas contribuyen en la reinvención del modelo. La innovación estratégica se enfoca en determinar la propuesta de valor, basada en la diferenciación, para generar valor a los grupos de interés, y la transformación digital se enfoca en la creación de la plataforma de gestión para hacer tangible la propuesta de valor de la manera más efectiva y eficiente.

Talento: sin el talento comprometido y sin enfocarse también en el desarrollo de las nuevas habilidades requeridas, la transformación digital tendrá serias dificultades para lograr su objetivo. La transformación digital no puede verse como responsabilidad de un área en específico, sino que es de toda la organización.

Liderazgo: para lograr el cambio que implica la transformación digital, el convencimiento debe venir desde arriba. Si no hay involucramiento y liderazgo de la alta dirección, la transformación digital está en un alto riesgo de fracasar. El CEO debe considerar la digitalización como proyecto estratégico prioritario del negocio.

Cultura hacia el cambio: una cultura organizacional abierta al cambio y a la reinvención constante es esencial para enfrentar la dinámica del cambio exponencial que conlleva la imparable revolución digital.

Los retos de 2020 en estilo de vida, trabajo, educación y entretenimiento tienen algo en común: la digitalización, y esta ha llegado para quedarse. AN

Por Sylvia Hernández

@SylviaHB02

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