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El primer cuatrimestre de 2021 será muy complicado

En México, la pandemia podría alargarse hasta abril de 2021, pues la temporada de influenza y de otras infecciones respiratorias provocarán un repunte de casos. Por fortuna, los avances en las vacunas y tratamientos podrían darnos un respiro en el segundo cuatrimestre. Sobre estos temas platicamos con el doctor Francisco Moreno, director de Medicina Interna del Centro Médico ABC y encargado del programa COVID-19 en la misma institución.

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Doctor Francisco Moreno

Encargado del programa COVID-19 y director de Medicina Interna del Centro Médico ABC

| Doctor Moreno, ¿cuál es la situación real de la pandemia en México?

Estamos en una situación muy complicada. Al ser un país que ha realizado muy pocas pruebas, no se puede conocer el número real de casos. Por esta misma razón no ha habido una disminución concreta de la primera ola. A diferencia de otros países que tuvieron un pico, una disminución y un rebrote, México ha pasado de un declive en agosto a un repunte en septiembre. Esto quiere decir que la pandemia no está controlada; está presente y ya llegó la temporada de otras infecciones respiratorias, como la influenza.

Si uno analiza los índices de mortalidad, en los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero la mortalidad se duplica porque las infecciones respiratorias aumentan. Ahora, con el virus que provoca la COVID-19 será más difícil distinguir una enfermedad de otra. Y habrá casos en los que se presenten infecciones conjuntas.

Otro punto muy preocupante es que los trabajadores de la salud llevamos nueve meses sin descanso, trabajando entre 18 y 20 horas diarias. Estamos desgastados física y emocionalmente, porque ha sido duro ver enfermos a amigos, familiares y pacientes, pero también a compañeros que han fallecido.

Mi expectativa es que, terminando este invierno, la situación mejore, gracias a los nuevos medicamentos que se están utilizando para combatir la enfermedad, a las vacunas que están desarrollándose y al alto grado de inmunidad entre la población.

Por cada persona sintomática hay 10 asintomáticas, es decir, no saben que tienen COVID y están dispersando la enfermedad.

| ¿Qué tendríamos que hacer para minimizar en lo posible el riesgo de enfermarnos?

Cuando analizamos un problema, siempre debemos identificar cuál es nuestra área de debilidad. En materia de COVID, el área de debilidad de México es su sistema de salud. Esta enfermedad requiere de médicos especialistas en terapia intensiva y medicina crítica. Pocos hospitales tienen la capacidad de brindar la atención necesaria para que los pacientes salgan adelante. Si solo nos enfocamos a tratar a estos pacientes, llevamos una desventaja muy grande. Hay que evitar que la enfermedad siga extendiéndose con las medidas de prevención que se han comentado tanto.

Desafortunadamente, el uso de cubrebocas se ha politizado. Parece que es una afrenta contra el gobierno, cuando en todo el mundo se sabe que el cubrebocas tiene un beneficio no solamente para disminuir la carga viral si uno se infecta, sino para evitar la propagación.

¿Qué necesitamos, entonces? Un mensaje claro acerca de la utilidad del cubrebocas: hay que usarlo. También debemos cambiar la estrategia de pruebas. ¿Qué ventaja tiene hacer pruebas? Si yo confirmo que tú tienes COVID, puedo examinar a las personas con las que estuviste los cuatro días anteriores, para confirmar si tienen el virus. Por cada persona sintomática hay 10 asintomáticas, es decir, no saben que tienen COVID y están dispersando la enfermedad.

Si no cambiamos la estrategia de pruebas, no habrá esperanzas de cambiar el rumbo de la pandemia. A mi manera de ver las cosas, estamos esperando a que llegue una vacuna y un tratamiento efectivos, pero para que eso ocurra aún faltan muchos meses, y en esos meses habrá muchos casos, muchos enfermos y muchas muertes.

| ¿Qué es lo que debemos hacer en caso de contagiarnos?

Lo primero es aislarse, ponerse en contacto con el médico y disponer de un oxímetro y un termómetro. El parámetro que indica que una persona tiene que ir al hospital es la oxigenación. En el momento en que uno contacta a su médico, la persona es estratificada, dependiendo de los factores de sus factores de riesgo.

Hay jóvenes que solo necesitan paracetamol y vitaminas C y D. En personas con factores de riesgo se emplean otros medicamentos y debe mantenerse una vigilancia muy estrecha, como medirse la temperatura y la oxigenación dos veces al día y revisar que no exista una tendencia a la baja en la oxigenación.

En los hospitales no se pueden recibir a todos los enfermos de COVID porque los sistemas se saturarían y los pacientes que realmente necesitasen de hospitalización no tendrían acceso a una cama.

“Mi pronóstico es que puede haber tres o cuatro vacunas listas para principios del próximo año”

| ¿Cuál es el nivel de oxigenación que indica una urgencia médica?

Los niveles menores a 90 son un signo de baja de oxígeno en sangre y, por tanto, de alerta. El oxímetro se debe colocar en el dedo índice de la mano izquierda y la medición debe realizarse con el paciente sentado. La persona tiene que hacer tres inhalaciones profundas y después contar hasta cinco y tomar la lectura del oxímetro. Hay que estar tranquilos porque la ansiedad puede hacer que respiremos de manera más superficial y tomemos una lectura errónea.

Para una medición correcta, las mujeres no deben llevar uñas postizas, de gel ni de acrílico, porque podrían obtener una falsa medición. El oxímetro se ha vuelto determinante en el tratamiento de COVID.

| ¿Cuál es la realidad de las vacunas para COVID? ¿Llegarán pronto al mercado mexicano?

Mira, hay 10 vacunas en fase III, que tiene como objetivo evaluar de forma más completa la seguridad y eficacia de la vacuna e involucra a una mayor cantidad de voluntarios. Tres de estas vacunas son de origen chino: dos de la biofarmacéutica china Sinovac Biotech y una de Sinopharm. Estas vacunas utilizan tecnología antigua: son virus atenuados que se inyectan para que el cuerpo humano genere anticuerpos.

Luego están cuatro vacunas que emplean vectores adenovirales humanos: las de AstraZeneca, Johnson & Johnson, CanSino Biologics (que se está probando en México) y la famosa vacuna rusa Sputnik V, del Centro Nacional Gamaleya. Un vector significa que yo le presento al organismo un virus inmerso en otro virus, como si fuera un caballo de Troya que esconde al enemigo dentro.

Dos vacunas más, la de Moderna y la de la alianza Pfizer- BioNTech, emplean plataforma de última generación o sintética, que se desarrollan a base de RNA, el ácido ribonucleico que contiene el virus. El problema de la vacuna de Pfizer es que, para mantenerla, se necesitan altísimos niveles de refrigeración: menos de 70 grados centígrados bajo cero, lo que hace difícil su manejo. La de Moderna necesita menos de 20 grados bajo cero, lo cual es mucho más accesible.

Y la última de las 10 vacunas que están en fase III es la de la compañía estadounidense Novavax, similar a la de la vacuna de hepatitis B, que únicamente requiere dos dosis.

Mi pronóstico es que puede haber tres o cuatro vacunas listas para principios del próximo año, y además hay más de 303 moléculas que se están probando como tratamientos. Esto significa que sí hay luz al final del túnel; el problema es que en este momento no hay vacunas, así que solo nos queda seguir las medidas de prevención: uso de cubrebocas, distanciamiento, lavado de manos y evitar los lugares concurridos y cerrados. AN

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