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Opinión

Elecciones 2021, las más violentas

Por: Alejandro Desfassiaux Swipe

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El reciente atentado que cobró la vida de 13 elementos de la fiscalía y policía estatal en el Estado de México, así como los homicidios de 126 políticos, entre septiembre de 2020 y marzo del presente año, contabilizados por la consultora Etellek, no solo evidencian el incremento de impunidad en el país, sino que son señal de la tolvanera que se aproxima por parte de grupos delictivos, que seguirán intentando posicionar a sus candidatos “títere”, de cara a las elecciones intermedias de este año.

En siete meses se registraron un total de 283 agresiones contra políticos, algo inaudito en México, al menos en las últimas décadas.

En siete meses se registraron un total de 283 agresiones contra políticos, algo inaudito en México, al menos en las últimas décadas. Tan solo en marzo de este año fue asesinado un político por día, por lo que podrían ser las elecciones más violentas desde la Revolución Mexicana.

| Preocupa más inseguridad que COVID

Por otro lado, la LIX Encuesta Nacional Coronavirus en México de Consulta Mitofsky deja en claro que los mexicanos están más preocupados por sobrevivir a las condiciones de inseguridad que a la pandemia de la COVID-19, pues el 34.7% de los encuestados aseguró que tiene más miedo de ser víctima de un delito que del virus, mientras que solo a un 32.6% le sigue preocupando más el contexto sanitario. El problema se ha agravado porque no existe un programa de vacunación adecuado, mientras en otros países ya se ha inoculado a la mayoría de la población. En cualquier caso, la gente no acudirá a las urnas, como en ocasiones anteriores, por temor a ambos riesgos. Hay que considerar que el contexto inseguro de estas elecciones podría complicarse aún más, puesto que en 2021 existe una mayor circulación de armas en el país. La falta de confianza en los cuerpos policiacos y en las instituciones, en general, ha propiciado un incremento en la compra de armamento por parte de la ciudadanía para hacer frente a la delincuencia.

Los mexicanos están más preocupados por sobrevivir a las condiciones de inseguridad que a la pandemia de la COVID-19.

Así lo demuestra el estudio de Adquisición de Armas en México 2018-2021, donde se informa que al menos 352,000 armas legales e ilegales fueron adquiridas por personas no vinculadas al crimen organizado y que al menos 1.89 millones de hogares en México ya cuentan con al menos un arma de fuego para su protección. Ante esto, no existe certeza de cuántas armas terminarán en posesión del crimen organizado, que buscará seguir generando violencia en estas elecciones intermedias.

| Seguridad de los votantes, prioridad

Es por eso, los comicios deben observar una logística de seguridad muy completa e integral, que evite, además, las aglomeraciones por la pandemia. Los protocolos que se apliquen deben brindar confianza a la ciudadanía a la hora de votar, puesto que existe, asimismo, la posibilidad de emitir un voto electrónico, en lugar de las boletas tradicionales, y los procedimientos que se implementen en las casillas deber ser muy precisos y estudiados, en caso de que se caiga el sistema y haya inconformidades ciudadanas. Si la seguridad de los políticos no ha podido ser establecida, al menos la seguridad de los votantes sí debe quedar garantizada.

Estos comicios serán un termómetro importante para conocer el sentir y la percepción de los ciudadanos y, a la vez, un preámbulo de lo que ocurrirá para 2024.

Ha crecido el descontento por la impunidad que se registra en el país, por lo que el reto para el actual gobierno no solo se limita a brindar certeza democrática en estas elecciones, sino también en tratar de conservar la credibilidad de los 30 millones de votantes que apostaron por un cambio. Sin duda, estos comicios serán un termómetro importante para conocer el sentir y la percepción de los ciudadanos y, a la vez, un preámbulo de lo que ocurrirá para 2024, año en el que, de no cambiar la estrategia en términos de seguridad, podría darse nuevamente una alternancia política en el Congreso, en muchos estados y municipios y, sobre todo, en el poder ejecutivo federal. AN Por Alejandro Desfassiaux @grupoMSI

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