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Reportaje

Globalización: ¿fin o renovación?

El siglo XX, fue el periodo en que el hombre llegó al nivel más alto de su civilización: la globalización. El fenómeno permitió a la sociedad humana llevar la economía y la cultura política a los confines del planeta, a través de la tecnología y los medios de comunicación. Hoy esa visión parece que se ha comido al mundo.

Por: Gerardo Yong Swipe

| La globalización pierde fuerza

Por curioso que parezca, la globalización no tiene orígenes recientes. Su perspectiva data de la Edad Media y de la tendencia a abrir las fronteras en el mundo. Su vehículo motivador fueron el colonialismo y la liberación del comercio. Estos factores son prácticamente el acta de nacimiento del capitalismo y de todas las formas económicas que se derivaron hasta su proyección actual.

La Revolución Industrial catapultó esta tendencia, originando la primera gran separación humana de la riqueza comercial y económica a través de la tecnología industrial desarrollada en la Inglaterra del siglo XVIII.

En medio del colonialismo inglés, el mundo comenzó una carrera sin retorno a la apertura planetaria; hacia una administración del mundo; hacia una globalización de la economía. A dos y medio siglos del inicio de este movimiento, se nota un cansancio que preocupa a economistas, politólogos y economistas, respecto a cuál será el siguiente paso de la globalización (eso si todavía existe como tal).

| Varias globalizaciones

Para Jorge Majfud, escritor y analista político uruguayo, residente en Estados Unidos, existen muchas formas de globalización, algunas constructivas y otras destructivas.

“No es lo mismo el desarrollo de una conciencia intercultural, global, humana, solidaria, que la dictadura de unas pocas empresas o grupos financieros que dictan políticas en distintos países, destruyendo la diversidad cultural y ecológica del mundo, al tiempo que promueven nacionalismos y tribalismos ingenuos –comenta Majfud–. No fuimos capaces de prever la dimensión que realmente tiene esta situación. Como lo mostró Walter Scheidel en su último libro The Great Leveler, las diferencias sociales siempre tienden a crecer, por razones obvias, y casi siempre solo se reducen por crisis como revoluciones o pandemias. Siempre hacia abajo, como es el efecto de toda crisis, por necesaria que sea”.

El Brexit, el proteccionismo económico de Trump y el vacío en el liderazgo mundial han hecho pensar que el fenómeno de la globalización está en crisis.

| Liderazgo vacío

Uno de los referentes que ha hecho pensar que la globalización está en crisis son los fenómenos que rodean la perspectiva. El junio de 2017, Londres decidió iniciar su proceso de salida de la Unión Europea.

El Brexit, como se le conoció a ese movimiento separatista, representó el repliegue de un país que dio al mundo las principales teorías económicas globalizadoras iniciadas desde la escuela clásica de Adam Smith. También constituye un golpe claro contra el multilateralismo promovido por Alemania, dentro de la Unión Europea. Los británicos vieron algo que el resto del mundo no.

En noviembre de ese mismo año, Donald Trump ganó la presidencia de Estados Unidos e impuso un proteccionismo con el que replegó la economía del país más fuerte del mundo. Estas dos potencias globalizadoras por antonomasia se han mostrado renuentes tanto a seguir practicando el liberalismo económico, como a detentar el liderazgo mundial.

Para María Cristina Rosas, internacionalista y catedrática de la UNAM, otro síntoma de que la globalización va en detrimento es el vacío que hay en el liderazgo mundial. Estados Unidos ya no quiere pagar los tragos y China, Rusia y Alemania no se sienten aptos para el puesto.


| La conspiración Bilderberg

Otro aspecto que habla sobre el posible fin de la globalización son versiones que se refieren a una conspiración mundial dirigida por las élites financieras. El Club Bilderberg es el más señalado en este caso, pues a él pertenecen millonarios como las fundaciones Rockefeller y Rothschild y financistas como George Soros y Henry Kissinger. Uno de los que hablan sobre este aspecto es el analista internacional de origen ruso Daniel Estulin, quien además de denunciar las políticas globales que se adoptan a puerta cerrada también afirma que se establecen estrategias para regir sobre la comunidad internacional.

Para el también profesor de la Universidad de Jacksonville, Jorge Majfud, no es novedad que las fuerzas sociales, nacionales y, tal vez, el poder mundial, en caso de que realmente haya uno, se distingan por su absoluta falta de transparencia.

La internacionalista María Cristina Rosas, de la UNAM, afirma que la supuesta intervención todopoderosa de un grupo de alto poder no tiene fundamento pues, si así fuera, el Club Bilderberg favorecería a los países ricos, que son los que peor la han pasado ante la actual pandemia de la COVID-19.

Desde el colapso de la Unión Soviética, las pandemias han sustituido a las guerras como punto de presión en la población mundial para crear nuevas condiciones económicas.

| Pandemias y la nueva normalidad

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial no se ha visto una conflagración semejante para controlar diversos aspectos mundiales, como la apertura de inversiones, las reglas del comercio internacional y el juego geopolítico. Sin embargo, desde el colapso de la Unión Soviética, las pandemias sustituyeron a las guerras y confrontaciones como punto de presión en la población mundial para crear condiciones favorables a sus intereses.

Gabriela Armaud, politóloga radicada en España, identifica la actual pandemia de Covid-19 con una nueva modalidad de cultura empresarial que ha impactado en los actuales esquemas globales. “La pandemia sanitaria en Europa se ha vivido con muchos controles y organización, al igual que la vuelta a la nueva normalidad. Los gobiernos han establecido normativas sanitarias, de control de personas y de distancia social claras y específicas, pero han limitado las libertades individuales, cuestionando la garantía de la libertad en el futuro. No podemos decir lo mismo de los países latinoamericanos, como México, donde se vive un descontrol a todos los niveles y confusión en la sociedad y en la economía empresarial”, señaló.

| ¿Simples coincidencias?

Al igual que otras enfermedades, la Covid-19 parece coincidir con las crisis financieras. En 1981, el sida surgió en medio de un colapso económico que afectó principalmente a los países latinoamericanos, causándoles un fuerte endeudamiento y elevados gastos internos debido a fallidas políticas basadas en las tasas de interés. A este factor se le conoció como la década perdida de América Latina, pero fue también su bautismo de fuego al abrirse al mundo globalizado.

La pandemia ocasionada por la influenza AH1N1 llegó casi al parejo con la crisis inmobiliaria de 2007-2008 en Estados Unidos. En 2012, el mundo todavía se encontraba bajo los esquemas sanitarios de esa enfermedad cuando surgió el llamado Síndrome Respiratorio de Oriente Medio o MERS-CoV, que se extendió hasta el 30 de septiembre de 2019.

A finales de diciembre del año pasado se detectó la Covid-19, que en cuatro meses provocó la muerte de 277,000 personas en el mundo: la mitad de los muertos que tuvo Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial en los cinco años que participó en la contienda.

| ¿Globalización digital?

La globalización también parece estar bajo presión respecto al factor tecnológico. Parece ser que la tendencia es depurar los efectos de la globalización y llevarla a niveles más eficientes de explotación. No se trata de que exista una globalización desenfrenada, sino mejor orientada.

Hoy podemos no solo viajar a cualquier parte del planeta, sino que podemos ver en tiempo real como una nave privada se acopla a una estación espacial como si estuviéramos ahí mismo. Si podemos llamar a esta nueva etapa “globalización”, entonces no tiene punto de retorno y ha generado un potencial de bienestar increíble. AN

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