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Reportaje

Nueva era global; ¿nuevos negocios?

En tan solo dos años, la manera de hacer negocios en el mundo ha cambiado radicalmente. Reino Unido se retiró del mercado global más grande del planeta: la Unión Europea. Estados Unidos, el país más poderoso económicamente, se replegó de los mercados mostrando un proteccionismo restrictivo. Por si fuera poco, Washington se lanzó en una guerra comercial contra China; como consecuencia, el comercio internacional se encuentra en jaque.

Por: Gerardo Yong Swipe

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| ¿Hacia dónde?

A principios de julio entró en vigor el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). A diferencia del anterior Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado en 1994, el T-MEC fue negociado bajo las prerrogativas de un Donald Trump que considera el establishment, es decir, el conjunto de estructuras e instituciones que agrupan a las élites norteamericanas, como la principal causa de los problemas económicos de la Unión Americana, además de la pérdida de hegemonía.

Trump ha mostrado poco interés en la proyección comercial abierta y está a favor de una economía más cerrada, en la que pueda controlar a actores que buscan estar presentes en su mercado, principalmente a su enemigo número uno: China.

Para Amapola Grijalba, presidenta de la Cámara de Comercio y Tecnología México-China (CCTMC), la intensificación de los desencuentros de Trump con China ha provocado un enfriamiento de sus relaciones, sobre todo con el alza en las tarifas de productos industriales que ingresan al territorio norteamericano. Y aquí México podría ser un mediador interesante.

| Inversiones chinas en México

“Gracias a la entrada en vigor del T-MEC, tendremos la oportunidad de atraer empresas chinas a territorio mexicano para que una vez que los productos sean integrados aquí y se les agregue valor intrarregional puedan ingresar al mercado de Estados Unidos con preferencias arancelarias significativas”, dice Grijalba.

En esta coyuntura, la CCTMC ha decidido promover toda clase de eventos y soluciones para seguir atrayendo inversión extranjera directa de China a México.

Con un mercado que producía 1 millón de dólares por minuto durante el TLCAN, el nuevo T-MEC aparece como un nuevo parteaguas para México, aun cuando Trump ha impuesto condiciones severas para que nuestro país pueda estar en el mercado norteamericano. Su parámetro es semejante a cobrar una especie de derecho de peaje, aunque se trate de un espacio trilateral. Sea como sea, es una nueva etapa en la relación comercial con la superpotencia vecina, que no se puede ignorar.

| El T-MEC no será lo mismo que el TLCAN

“El T-MEC es un paso al futuro. Se reacomodaron las reglas del juego; era necesario hacerlo. Cuando se firmó el TLCAN, estábamos bajo otra circunstancia, tecnología e intereses de los gobiernos. Hoy tendremos que aplicarnos y cumplir con los retos laborales y de origen, que son los más duros, pero es necesario”, dice Felipe Miguel González, director general de Corporación México Express, empresa de asesoría, logística y agencia aduanal, especializada en oil & gas. Y agrega: “Tuvimos 25 años y no supimos aprovecharlos. Pensamos que con nuestra mano de obra y algo de componentes era suficiente. Triangulábamos ensamblaje y exportábamos bajo el criterio NAFTA, y no era así. El confort nos perjudicó más que ayudarnos”.

Ahora el panorama podría favorecer a México, pero hay que reaccionar. El gobierno y el empresario deben trabajar hombro a hombro. La seguridad y servicios que provee la federación deben aplicarse. Los apoyos en momentos difíciles tienen que ser vistos.

El nuevo modelo de negocios deberá reactivar la economía y enfocarse en el sostenimiento de un bienestar mínimo para que personas, familias y empresas puedan retomar el camino.

| Persistencia en los negocios

El T-MEC parece rentable, incluso cumpliendo con las imposiciones del magnate rubio. A México no debería preocuparle tanto si el Brexit se concreta, si Estados Unidos impone barreras compensatorias o si Washington sigue en pie de guerra comercial con China. Lo importante es desarrollar innovación y buscar accesos prioritarios a los mercados más rentables y dinámicos del mundo: así lo piensa Gerardo Tajonar, presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM).

“Hay grandes oportunidades para el reposicionamiento de la industria mexicana, siempre y cuando logremos ser competitivos en toda la cadena productiva. Es preciso continuar aprovechando esta situación, en particular en los sectores de maquinaria eléctrica, aparatos no eléctricos, madera y papel, equipo de transporte, químicos, metales, minerales y agroalimentos. Somos un país cuya producción manufacturera compite con China. Es momento de especializarnos y de empezar a generar tecnología innovadora”, afirma.

| Trazar nuevos caminos

Tajonar apuesta por dejar los prejuicios comerciales atrás y enfocarse en participar en los modelos de negocios que trae la nueva globalización, caracterizada por el desarrollo tecnológico y la creación de bloques comerciales más compactos y exclusivos.

“Los países exitosos son especialistas; concentran su esfuerzo y recursos en campos industriales específicos en los que supieron aprovechar sus mayores oportunidades en razón de su geografía, cultura y recursos. Se organizan con persistencia y continuidad, con relativa independencia de su sistema de gobierno y de los cambios en su liderazgo político. De esta manera construyen cadenas productivas bien integradas y arraigadas en regiones muy particulares. Su especialización se nutre de talento empresarial, técnico y operativo. Es un conjunto de lineamientos que podría transformar el Estado mexicano y su liderazgo, con el propósito de que se convierta en conductor de desarrollo y no en cuello de botella”.

| No es tanto la Covid-19: son los negocios

En tiempos de Covid-19, lo más importante es el gran paro económico que ha afectado el comercio internacional; no solamente a las cadenas de logística, sino a las que generan valor agregado. Para reactivar el comercio internacional es necesario que la actividad económica vuelva a tener niveles suficientes para que se dinamice, y eso será cuando la actividad humana, que es la que genera que esta rueda económica siga adelante, se ponga a funcionar nuevamente.

“Después de la pandemia habrá una contracción tanto de la economía familiar como del gasto público. Dado que ha habido una gran inyección de recursos para tema vinculados directamente con la protección de la salud y otros aspectos como el medio ambiente, la producción manufacturera se verá afectada. Sin embargo, sectores clave, como la producción de medicamentos, insumos para la salud y alimentos, seguirán siendo un motor para la reactivación. Una vez que esto empiece a funcionar a toda su capacidad, tendremos la necesidad de apoyar las cadenas de energía, transporte, etcétera, para reactivar esa generación de valores”, dice Grijalba.

Después de la pandemia, las industrias sanitaria y de medio ambiente, la regulación y el impacto clínico, la limpieza corporativa, la sanitización ambiental y la protección clínico-familiar serán sectores estratégicos.

| Cambio de ruta

La nueva estructura de negocios que se está creando en tiempos del coronavirus implicará la reconversión de sectores comerciales, hasta hace poco dedicados al consumo general y lúdico, en sectores más estratégicos, como las industrias sanitaria y de medio ambiente, regulación e impacto clínico, limpieza corporativa, sanitización ambiental, protección clínico-familiar, etcétera. Y eso solo ocurrirá en aquellos países que salgan de la crisis de Covid-19, pues contarán con un nuevo desarrollo biotecnológico en su favor.

Obviamente, las naciones que salgan primero de la crisis serán las que liberen el gran motor de la economía mundial, y entre ellas se encuentra China. No va a haber una nueva normalidad, sino un cambio muy importante en cómo se desarrollarán los negocios a nivel mundial y doméstico. Eso es algo que se tiene que construir entre todos. Es un nuevo modelo de reactivación económica y de desarrollo, el cual incluye el sostenimiento de un bienestar mínimo para que personas, familias y empresas puedan retomar el camino perdido.

| La Red Procex

La situación plantea nuevos desafíos. Si bien el TMEC apunta a negociar bajo condiciones muy cerradas, no implica dejar a un lado otros mercados que podrían ser complementarios. Es por eso que se desarrolló en junio pasado la Red de Promotores del Comercio Exterior (Red Procex), cuyo objetivo es impulsar el sector privado y vincularlo más ágilmente con las perspectivas de inserción en los negocios internacionales.

En el caso de China, aparecerán nuevas prerrogativas comerciales a cumplir, como certificaciones adicionales para quienes deseen vender productos agrícolas, disposiciones fitosanitarias y plataformas informáticas para lograr conexiones comerciales más dinámicas.

La CCTMC está muy enfocada en ayudar a las personas a tener información puntual de en qué momento será posible volver a viajar, tener intercambios y retomar la actividad de conexión con el mercado de China. Al mismo tiempo, está promoviendo al gigante asiático e informando de todas las oportunidades y necesidades del mercado, para tener el apoyo de los proveedores.

“También hacemos mucha promoción para que las empresas tecnológicas de México se acerquen de manera exitosa a compañías con las que puedan asociarse para invertir en el desarrollo de nuevas soluciones. Estas son nuestras prioridades. Queremos que el comercio internacional se reactive y por eso también la cámara ha decidido sumarse a la Red Procex, de la que esperamos un gran éxito”, finaliza la presidenta de la CCTMC. AN

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