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Opinión

Recuperación, según el cristal con que se mire

Por: Laura Iturbide Galindo Swipe

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El crecimiento global va “viento en popa”, después de la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial y así se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca 5.6% este año. Las naciones avanzadas marcharán a un ritmo de 5.4%, la mayor tasa en casi 50 años. Para casi todas estas naciones, en 2022 habrá certeza de que volverán a sus niveles de ingreso per cápita prepandemia.

Empero, mientras las perspectivas para estos países siguen mejorando, las de algunos emergentes se han moderado y, simplemente, para los países más pobres (74 de acuerdo al Banco Mundial) la recuperación no se ve “por ningún lado”.

Mientras las perspectivas para las naciones avanzadas siguen mejorando, las de algunos emergentes se han moderado y para los países más pobres la recuperación no se ve “por ningún lado”.

El apoyo de políticas fiscales y monetarias sin precedentes en las naciones más avanzadas ya habían hecho la diferencia, pero ahora la inflación, los rezagos en la vacunación y terceras olas de la pandemia son los causantes, mayoritariamente, del nuevo escenario.

| Nuevas amenazas

Los riesgos son elevados, en parte por la nueva variante Delta, que es más infecciosa y amenaza a regiones con bajas tasa de vacunación y sobrecargas a los sistemas de salud; así como mayores presiones inflacionarias. Por otra parte, por el alza de las cotizaciones de insumos, por su escasez ante problemas en las cadenas de suministro, han provocado un reacomodo en los mercados.

Tal es el caso del repentino cambio en las políticas monetarias, incluyendo a México, donde la tasa de referencia ha comenzado su ascenso en un entorno complicado, aunque la rápida propagación de contagios puede obstaculizar la recuperación económica.

Si bien la perspectiva de crecimiento económico para México este año ya supera el nivel de 6%, animado por la demanda externa, no nos habremos recuperado de la caída del 8.3% del año pasado.

Tan solo en nuestro país ya se habla de una tasa de referencia, incluso superior a 5% al terminar el año, en medio de una inflación esperada del 6%. Y si bien la perspectiva de crecimiento económico para este año ya supera el nivel de 6%, animado por la demanda externa, no nos habremos recuperado de la caída del 8.3% del año pasado, además de que en nuestro haber existen casi 4 millones de pobres más que en 2018.

Para los países menos aventajados, aquellos que albergan la mitad de la población que vive con menos de 1.9 dólares diarios (indicador del Banco Mundial de pobreza extrema), el crecimiento esperado en 2021 será el más lento en dos décadas y sufrirán una pérdida en el avance de disminución de pobreza de casi 10 años; es decir, para 2030 una de cada cuatro personas seguirá viviendo en condiciones por debajo de la línea internacional de pobreza.

| Estragos devastadores

La respuesta sanitaria a la pandemia, muy precaria en estos países por falta de insumos, dificultad en materia de adquisiciones y financiamiento y una lentísima tasa de vacunación, está haciendo que los estragos de la COVID-19 sean devastadores.

De acuerdo al Banco Mundial, hasta julio se había distribuido una vacuna por cada 100 habitantes en esos países, lo que equivale a menos de una décima parte de la distribución en las economías más avanzadas.

Hasta julio se había distribuido una vacuna por cada 100 habitantes en esos países, lo que equivale a menos de una décima parte de la distribución en las economías más avanzadas.

Así, la pandemia no solo detuvo el crecimiento en estos países, sino que su ingreso per cápita se contrajo, en promedio, en 2.3% en 2020. Y el mismo organismo antes citado estima un promedio de crecimiento, entre 2021 y 2023, inferior en dos puntos porcentuales al de las naciones avanzadas.

Los desafíos para estas naciones son muy grandes y es aquí donde la cooperación internacional encuentra mayor sentido. Se requiere, desde luego, del apoyo económico y de acceso, y una más rápida distribución de vacunas, pero también de reformas que conduzcan a desplazar mano de obra y capital a sectores de alto crecimiento, permitan reducir costos comerciales y promuevan inversiones ambientalmente sostenibles. Esta es, a la vez, una oportunidad para buscar una recuperación más verde e incluyente.

La brecha entre países ricos y pobres se vuelve a ensanchar. Es necesario actuar con la prontitud y el compromiso que requiere una acción colectiva. AN

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