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Opinión

Turismo Médico y la falta de liderazgo

Por: Julio Madrazo Swipe

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| Nos impactaron dos torbellinos

Ciertamente estamos viviendo una época inédita en muchos sentidos. La pandemia del COVID ha trastocado la dinámica de nuestra sociedad en casi todos los ámbitos.

La vida en casa, en el trabajo, en el colegio, así como la economía, la política, las relaciones sociales, se han visto afectadas por la pandemia. Y por si eso fuera poco, después de dos años, cuando parecía que veíamos la luz al final del túnel, la invasión rusa de Ucrania vino, nuevamente, a sacudirlo todo. A los efectos en la salud mental y psicológica de grandes grupos de la sociedad, se le ha sumado la falta de mercancías, las cadenas de producción dislocadas, y ahora la inflación (que ya no fue transitoria) con los elevados costos de energía, transporte y alimentos.

En medio de estos dos torbellinos, tal vez los más fuertes desde los años 50 del siglo pasado, vemos que hay ganadores y perdedores. Hay sectores de la economía, países, industrias, que han sido particularmente afectados por todo esto, pero también hay las que han salido beneficiadas.

México no es la excepción.  Nuestra sociedad ha tenido que soportar los efectos de la pandemia y ahora los del conflicto en Ucrania.  También aquí hay sectores que fueron más afectados que otros. Pero en el contexto mundial, parecería que México ha tenido una gran resiliencia para enfrentar ambas situaciones y ahora puede incluso beneficiarse.

En la economía, los sectores conectados con la plataforma exportadora del país han sido el motor que nos ha mantenido a flote.  Si bien el crecimiento de México es menor de lo esperado, la economía formal y exportadora es lo que nos sostiene.

| México es una potencia en turismo médico

Tenemos todo para especializarnos en turismo médico: el talento para cuidados en ciencias de la salud (medicina, enfermaría, especialistas), la infraestructura (hospitales, hoteles, aeropuertos, carreteras), las ciudades y el clima, la tecnología (laboratorios, ingenieros, programadores), la conectividad (aerolíneas, telecomunicaciones), la ubicación geográfica y el costo.

Estas siete características hacen de México un país único para potenciar y capitalizar su vocación en esta industria. Se estima que hoy al menos 1 millón de pacientes llegan a México para atender su salud; esta cifra podría multiplicarse por 5 en un periodo breve, si diseñamos una estrategia para lograrlo. Hoy ocurre por inercia.

En términos de talento, tenemos universidades de prestigio y calidad mundial con egresados en ciencias de la salud en todas las áreas y especializaciones que se requieren, y con una distribución nacional en todos los estados donde hay una oferta potencial de servicios (ciudades conectadas vía aérea con el mercado natural de México). Más aún, una mayor demanda de este personal elevaría sus salarios, trayendo mayor bienestar a las personas dedicadas a atender este sector. Además, la participación laboral de mujeres en este sector es casi del 50%, y también tenemos la pirámide poblacional adecuada para atender la demografía de nuestros vecinos del norte. Todo esto haría crecer el número de egresados y técnicos en ciencias de la salud, para atender una mayor demanda de servicios médicos y de cuidados.

| Tenemos grandes ventajas

Además del talento humano, tenemos la plataforma industrial que se requiere. En 1993, México exportaba apenas 120 millones de dólares a Estados Unidos de equipamiento médico, quirúrgico, dental o de veterinaria, y teníamos una participación del 10% del mercado estadounidense en estas mercancías.  En el año 2020, México exportó $7,000 millones de dólares y capturó el 28% de participación de mercado. Lograr este impresionante crecimiento requiere de una planta productiva moderna, eficiente y competitiva que pocos países tienen.

Si gozamos de todas estas siete ventajas, ¿cómo aprovecharlas mejor para catalizar el crecimiento de México en esta industria?  La tecnología es la clave. Suena obvio y un tanto aburrido, pero es cierto. Necesitamos aprovechar la información, los datos y el conocimiento como nunca lo hemos hecho. La revolución tecnológica que estamos viviendo nos permite hacerlo.

Hoy, los algoritmos y la inteligencia artificial se usan en casi todas las industrias. Si realizas una búsqueda de viaje para ir a Mérida, muy pronto comenzarás a recibir más información turística sobre sitios de interés, museos, ruinas mayas, restaurantes, en esa ciudad o sus alrededores.  Pero ¿y sobre salud y servicios médicos?  Por ahora aún nada.

Necesitamos generar una alianza entre universidades, aerolíneas, hoteles, hospitales, clínicas, seguros, laboratorios, fábricas de equipamiento médico, entre otras, para poder compartir su información y estudiarla, toda junta y al mismo tiempo. Hoy, con la cantidad de datos que cada una de ellas genera, y de los que dispone por separado, no es posible visualizar las sinergias que existen entre todas ellas, y mucho menos capitalizarlas.

| Una industria a emular

La constelación de la salud y el turismo requieren de un solo tablero de control digital, nutrido por los datos de cada una de las partes que lo conforma, para diseñar una estrategia exitosa.

¿Qué edad tienen los viajeros que vienen a una operación? ¿Con qué seguro pagan la operación o el tratamiento? ¿Qué tratamientos son más competitivos aquí que en los otros países? ¿De qué ciudades de Estados Unidos o Canadá vienen? ¿Cuántos familiares los acompañan? ¿Cuántos días se quedan? ¿Cuántos viven aquí una parte de su año? ¿Cuántos podrían retirarse aquí y qué requieren para tomar la decisión?

Y de cara al futuro próximo, con la telemedicina ¿podría el médico especialista en Boston operar a sus pacientes en Mérida? ¿Le costaría menos al paciente y a su seguro? ¿Podrían los seguros médicos extranjeros promover la atención aquí?  Tal vez por proteger a la industria de seguros nacional –que, además, deja mucho que desear– estamos inhibiendo que el turismo médico explote, con toda la derrama económica que significaría.

Y ni qué decir de la población en Estados Unidos sin seguro médico, privado o público, y los altos costos de atenderse en el sistema de salud de su país. Si bien este es un universo económicamente menos favorecido, lo cierto es que hoy cubre con su bolsillo los gastos que incurren en este ámbito.

En síntesis, he aquí un sector de nuestra economía que está llamado a crecer exponencialmente, si el sector privado actúa de manera conjunta y con visión estratégica. Tal vez el mayor reto es la falta de liderazgo, ¿quién será capaz de aglutinar y encabezar este esfuerzo? AN

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