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Estrategias

TRES IDEAS INCÓMODAS PARA INNOVAR EN 2022

Buscamos de manera natural el cobijo de lo conocido, de lo seguro, pero así no hay innovación.

Por: Claudia M. Sheppard Swipe

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Hace unos días platiqué con una amiga emprendedora, a la que le está yendo de maravilla a pesar de la pandemia, sobre los retos que vienen en camino para los negocios pequeños. “Clau, así como van las cosas, vas tarde con la adopción de experiencias holográficas para tu academia”.

Ella no me vio, porque la conversación era telefónica, pero seguro adivinó mi cara de “what?”. Por supuesto que jamás cruzó por mi cabeza ofrecer entrenamiento y mentoría a través de hologramas. Tampoco se me hubiera ocurrido criar moscas como fuente de proteínas para consumo humano, como BioflyTech; o crear una aplicación para digitalizar tickets de consumo, como Tickendy.


El problema es que no dejamos que las ideas nuevas crucen por nuestra cabeza. Les tenemos miedo, las vemos con desconfianza, pensamos que son “ocurrencias inútiles” o “alucinaciones”. Buscamos de manera natural el cobijo de lo conocido, de “lo seguro”. Así no hay innovación.

Mi amiga me explicó que ya existe una industria naciente de experiencias holográficas en el mercado del entretenimiento: más pronto que tarde, tendremos acceso obras de teatro o conciertos ¡en nuestra sala!

“¿Por qué no aplicarlo en la academia y la capacitación?” dijo, y me dejó pensando.

Estoy convencida de que las ideas nuevas, las que te sacuden y sacan de tu zona de confort, y te obligan a imaginar nuevas posibilidades, son justamente las que hacen la diferencia entre ser un administrador y un emprendedor.

Bueno, esa conversación me animó a escribir este artículo sobre tres tendencias para emprendedores y negocios pequeños en 2022. Me basé en las ideas que han inspirado a emprendedores con los que he trabajado, y procuré elegir las que me parecieron saludablemente “incómodas”, a ver qué te parecen:


La digitalización de nuestros hábitos de vida y trabajo no es resultado de la pandemia. Es un proceso que ha venido progresando desde hace años. Lo cierto es que el confinamiento aceleró algunos cambios que aún no se habían dado del todo. Por ejemplo, el teletrabajo o el “Home Office”. Sin demeritar el enorme valor de la tecnología en la vida de las personas y en los negocios, existen indicios alarmantes del deterioro de la salud mental de nuestra sociedad.

Algunos dicen que se debe a que la virtualidad favorece aislamiento e individualismo, cuando las personas somos sociables por necesidad (¿recuerdan el tercer escalón de la pirámide de Maslow?). Esta necesidad invita no solo al sector salud sino a toda la sociedad a emprender proyectos que colaboren a reducir riesgos de depresión y ansiedad.

En los centros de trabajo y en el hogar, serán bienvenidas soluciones que favorezcan interacciones y socialización. Desde juegos virtuales hasta plataformas que ofrezcan contenido, soluciones y enlaces con especialistas. Me atrevería a sugerir que todos estamos moralmente obligados, cada cual en lo suyo, a reducir este problema: en tu casa, en tu oficina o taller, con tus amigos… ¿Qué opinas?


La segunda tendencia está relacionada con el impresionante boom de la inteligencia artificial. Las máquinas llegaron para hacerse cargo de tareas repetitivas y no complejas. ¿Estás seguro de que jamás has interactuado con un “bot”? Lo más probable es que ni te diste cuenta y estuviste intercambiando información con un programa informático cuyo trato coloquial y cortés te hizo pensar que era una persona.

El desafío para todos y, al mismo tiempo, la gran oportunidad, es impulsar la oferta de productos y servicios que las máquinas no puedan replicar, la cual es inmensa. Las tareas mecánicas son para ellas, pero las que impliquen creatividad y estrategia, seguirán siendo humanas. Una máquina podrá interactuar con personas, pero no tener empatía, negociar o comprender ambigüedades, por mencionar algunas (¿has intentado “alburear” a un bot?).

Aquellos visionarios que encuentren la fórmula para aprovechar y crecer ese mercado laboral liderarán a la sociedad en su conjunto. Las actividades creativas y pensantes, además, hacen crecer a las personas más que las tareas monótonas y simples. De hecho, algunos analistas sostienen que viene en camino una mayor demanda de oferta de productos y servicios que impliquen creatividad e innovación, así que la mesa está más que puesta.


Con la pandemia, el mercado en general se “reconfiguró”. Los analistas dicen que el mercado se fragmentó, ante lo cual las empresas, que solían atenderlo con productos o servicios únicos, ahora enfrentan una demanda diferenciada.

Por ejemplo, en servicios de comunicación, el típico paquete de voz, datos e internet dio lugar a varios cuyas combinaciones buscaban frenéticamente empatar con las nuevas demandas: voz y T.V., T.V. e internet, internet solo… Bueno, pero esa no es la oportunidad. Lo que sí puede ser aprovechable para proyectos de emprendimiento es la creación de una oferta de personalización masiva de servicios.

¿Quiénes serían los clientes? Las empresas que atienen a mercados masivos: bancos, empresas de telecomunicaciones, instituciones gubernamentales, retails, educación, etc… La clave consistirá en que ese servicio haga realidad la promesa para cada cliente, de cumplir y superar sus expectativas, tan fielmente que hasta parezca que leyeron sus mentes. ¿Crees posible eso? Sin duda quienes lo consigan, serán los nuevos reyes del mercado, aunque esté fragmentado.

¿Qué opinas? ¿te parecen muy descabelladas estas ideas? Me encantaría leerte. Por lo pronto, aprovecho para desearte una muy feliz navidad y un muy próspero y creativo 2022. Tal vez, en un año, te pueda compartir mis saludos holográficamente, ¿no crees? Un abrazo.

Claudia M. Sheppard es emprendedora mexicana, estratega y mentora de negocios, CEO y Fundadora de The Latin Powerhouse. Escríbele a: [email protected]

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