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Opinión

2021: AÑO DE ESPERANZA PARA EL GRAN REINICIO

Es la hora de movilizar más capital a la inversión de impacto en todo el mundo, y en particular para regiones como América Latina.

Por: Rodrigo Villar Swipe

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¿Cómo será el 2021? Confiamos en que mejor al menos por lo que toca a la salida de esta pandemia, causante de millones de muertes, y a la recuperación de la recesión económica mundial que provocó la mayor en casi un siglo.

Eso ya es bastante, pero puede ser aún mejor: la dolorosa experiencia y las lecciones del 2020 pueden dar pie al año del “gran reinicio del que ha hablado Klaus Schwab, el fundador del Foro Económico Mundial. De hecho, tiene que serlo, pues pretender volver a la “normalidad” anterior es inviable y receta para el desastre.

En las propias palabras de Schwhab de cómo la pandemia nos da una oportunidad tan propicia como perentoria para reflexionar, reimaginar y reiniciar: “Se trata de hacer que el mundo sea menos divisivo, menos contaminante, menos destructivo, más inclusivo, más equitativo y más justo de lo que era antes de la pandemia. No hacer nada, o demasiado poco, es caminar como sonámbulos hacia una situación de creciente desigualdad social, desequilibrio económico, injusticia y degradación ambiental.”


Porque esa visión no va a materializarse por sí sola: depende, sobre todo, de lo que hagan emprendedores que efectivamente visualicen ese nuevo mundo para innovar y crear sobre las pistas que tenemos enfrente.

Me refiero a las pistas del cambio climático y el deterioro ambiental, o las de la de la pobreza, atraso y exclusión que sufren cientos de millones, pero también las de la plataforma de acción de la inversión de impacto, las de la responsabilidad empresarial, las del potencial de la economía digital 5G y de la cuarta revolución industrial.

El reto y la oportunidad son extensivos a todas las áreas, sean negocios, activismo socioambiental o las dos cosas, en simbiosis.


Hay tiempos para la persistencia y épocas en las que la innovación y la resiliencia despuntan. No se trata de cualidades excluyentes, pues se complementan, pero una reinvención como la que hoy se necesita exige una dosis adicional del segundo componente: salir de la caja, pensar diferente, entender lo que está pasando para responder con flexibilidad y oportunidad.

Tras la pandemia, muchos modelos de negocio tendrán que cambiar y otros desaparecerán. Todas las crisis dan paso a fuerzas que estaban retenidas por la inercia, pero esta lo hará con aun mayor proyección, pues el estatus quo precedente daba ya muestras inequívocas de agotamiento.

Es sintomático que una institución como el Fondo Monetario Internacional, por décadas acusada de ortodoxia neoliberal, vaya en ese sentido, incluso en sintonía con banderas de grupos que en otro momento estarían en extremos opuestos, como los promotores del green new deal.


No dejo de insistir en lo que dijo recientemente la directora de ese organismo, Kristalina Georgieva: Si no te gusta la pandemia, no va a gustarte la forma como nos golpeará el cambio climático”. La necesidad de ese nuevo new deal se replica en el frente social, con el recuerdo de lo que ofreció el Presidente Franklin D. Roosevelt a los estadounidenses para salir de la gran recesión de los años 30 y así evitar en ese país los riesgos de la polarización política y los fanatismos.

Una idea que me atrapó del libro On Impact de Ronald Cohen es que entender el momento que vive la humanidad, con una perspectiva histórica, inspira y ayuda a darle un sentido más trascendente a lo que cada uno hacemos. Ayuda a conectar nuestra realización personal, profesional, empresarial, con la de los demás y con el mundo. Y es como energía atómica para innovar y emprender.

Sir Ronald ha hecho énfasis en queel capitalismo nos ha beneficiado durante los últimos 250 años, pero se ha vuelto insostenible en su forma actual: tiene que reconectar y sintonizar con las necesidades y las esperanzas de nuestro tiempo.


Buscando referencias históricas, encontré ésta del profesor alemán Jürgen Kocka, especialista en historia económica: “El capitalismo vive de sus enraizamientos sociales, culturales y políticos, por mucho que, al mismo tiempo, los amenace y desintegre. Es capaz de aprender. Coincide en esa ventaja con la democracia. Es capaz de transformarse bajo los efectos de las herramientas de la política y la sociedad civil si estas son lo suficientemente fuertes y decididas… En cierto modo, cada época y cada civilización tienen el capitalismo que se merecen”.

Eso quiero ver en este año de salida de la crisis y recuperación: que sea un año de esperanza y de iluminación para un emprendimiento reconectado con su entorno social y del medio ambiente, más resiliente y abierto a aprender, más fuerte y decidido. A los emprendedores que nuestro tiempo merece y necesita.


Como se dice, la mesa está puesta: necesidad, oportunidad y disposición de inversionistas, con un escenario de tasas de interés cero o negativas como no se había visto. Es la hora de movilizar más capital a la inversión de impacto en todo el mundo, y en particular para regiones como América Latina.

El momento es perfecto para desplegar a fondo uno de los objetivos estratégicos del Global Impact Investing Network: “Impulsar el movimiento de inversión de impacto global para cambiar la mentalidad sobre el papel del capital en la sociedad”.


Piensa en la frase célebre de Víctor Hugo, tan repetida cuando se desatan revoluciones o se constatan cambios verdaderamente importantes:

Nuevamente: ¡se buscan emprendedores para cambiar al mundo! ¡Urge: favor de presentarse desde el 1º de enero!

Rodrigo Villar es Socio fundador de New Ventures México y Adobe Capital. Puedes contactarlo en Twitter en: @rorrovillar

 

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