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ADMINISTRACIÓN DE RIESGOS Y SEGUROS PARA PYMES

Que tu empresa no se detenga. La inversión en un seguro para tu negocio que proteja a las personas y activos de tu organización pueden evitarte perder dinero de forma anticipada.

Por: Mónica Torres Swipe

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Ser empresario en el México de 2021 requiere una nueva conciencia acerca de los cambios en la composición de los riesgos a los que nos enfrentamos y su impacto en la continuidad del negocio.

Y es que no es sólo la pandemia. Hay cambios tecnológicos, informáticos, políticos, legales y hasta climáticos. Tal vez el único efecto de la pandemia ha sido potenciar algunos riesgos tradicionales (especialmente los relacionados a la salud de las personas) y acelerar la realización de una realidad que hace un año tan sólo vislumbrábamos.


En México existían poco más de 4 millones de pequeñas y medianas empresas (Pymes), según cifras del INEGI. El último año un millón se vieron obligadas a cerrar a causa de la crisis por el COVID. En 2020 solo 17% contaba con algún tipo de protección de un seguro para hacer frente a siniestros, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

El análisis de riesgos puede requerir una fuerte dosis de pesimismo y mucha creatividad. Afortunadamente existen ya metodologías comprobadas integradas en la ISO 9001, que integró este importante rubro en su metodología.


Existen varias metodologías que los empresarios pueden aplicar para identificar sus riesgos. Estas van desde una “lluvia de ideas” hasta el método FMEA (Failure Mode and Effective Analysis), que es una técnica de ingeniaría creada por la NASA y que actualmente se aplica en varias industrias. Consiste en identificar, clasificar y eliminar las fallas de los proyectos o de los procesos antes de que estas ocurran.

Es importante que el empresario conozca no solo sus riesgos, sino también el impacto financiero que estos pueden tener en caso de realizarse. Es aquí donde entra lo que llamo el arte de la administración de riesgos. Cuando detectamos una situación que en caso de presentarse, puede ocasionar una pérdida económica, podemos decidir:

  • Absorber el costo del riesgo en caso de que se realice. Por ejemplo, la rotura de un cristal, o alguna reparación menor. Sin embargo, en ocasiones los empresarios no consideran que hay eventos que catastróficos que nos pueden ocurrir a todos, tales como incendios, temblores o huracanes, y, al no considerarlos, inconscientemente absorben su costo. Esta “absorción involuntaria” es la causa de la desaparición de muchas empresas.
  • Reducir el impacto de ese riesgo. Puede ser con accione directas tales como alejar productos inflamables de una cocina o reducir el aforo de las personas en un local. Otra manera de reducir el impacto económico de un evento es la contratación de una póliza de seguro con deducible.
  • Esto es, contratar un seguro o contratar un proveedor que absorba el costo del siniestro en caso de que éste ocurra.
  • Eliminar la fuente de estos costos. Sustituyendo materiales, cambiando de tecnología o reducir el tiempo de exposición o número de veces que esa actividad es desarrollada.

Ya que tenemos estos riesgos ubicados, podemos tomar en nuestras manos acciones para reducir o eliminarlos, incluso definir hasta dónde podemos absorberlos. Seguramente se preguntarán ¿Cuáles son las opciones que el mercado de seguros me puede brindar?

Hay dos elementos clave en toda empresa: las personas y los activos.

Seguros de personas

Cubren principalmente su salud, su vida y las acciones que puedan dañar a terceros:

  • Salud. Para cuidar la salud y la integridad física de sus empleados, los empresarios pueden optar por una póliza colectiva de gastos médicos mayores, tema al que dediqué un artículo en el número de abril. Esta póliza cubre accidentes y enfermedades. En el caso de los trabajadores con cierta exposición a sufrir accidentes, existen las pólizas de accidentes personales, que reembolsan los gastos derivados de la atención médica a un accidente. Estas últimas suelen ser mas económicas que las de gastos médicos mayores y tienen la gran ventaja de que permiten salvaguardar la integridad física de los empleados mediante una rápida atención médica. Por otro lado, protegerán al patrón de responsabilidades legales derivadas de accidentes de trabajo.

  • Vida. Al igual que las pólizas de gastos médicos mayores, los seguros de vida también se pueden contratar en una colectividad o grupo. Esta cobertura ha tomado gran relevancia en el último año en el que un gran numero de defunciones han sido de personas en edad productiva. Estas pólizas pueden contener un beneficio de pago de gastos funerarios, la cual definitivamente será un gran apoyo para las familias de nuestros empleados.
  • Seguro de vida de “persona clave”. Este es un tipo de seguro que, en mi opinión, no debería faltar en ninguna Pyme. ¿Cuántas empresas no pueden sobrevivir a sus fundadores, quienes tenían las relaciones y el know how del negocio? Esta dependencia ocasiona que las empresas desaparezcan a la muerte de su fundador o directivo clave o éste no pueda retirarse a falta de un sucesor capacitado, el cual no necesariamente debe pertenecer a la familia. Un seguro de vida cuyo beneficiario sea la empresa le permitirá generar un ahorro de largo plazo que puede ser utilizado para: el retiro o compensación de la persona clave, búsqueda de nuevo CEO o capacitación de este o incluso para la compra de las acciones del socio que llegara a faltar.

La gran ventaja de los seguros de personas es que cuando son contratados por una empresa es posible deducirlos de firma parcial o directa.


Seguros de activos

Cuando se trata de cubrir activos, el ramo de daños es muy extenso y puede cubrir prácticamente cualquier activo y ciertas situaciones que sean potencial de pérdida para la empresa.

  • Pólizas multicobertura. En los últimos años las aseguradoras han desarrollado estos productos pensados específicamente para Pymes. Estos paquetes, además de ser accesibles en costo visibilizan a las empresas riesgos que tal vez no habían considerado. Las principales coberturas son para edificios, cristales, mobiliario, equipo electrónico, maquinaria, calderas, vehículos de cualquier tipo, inventarios, dinero y valores, etc. Para maximizar el costo beneficio de esta cobertura es importante conocer al valor de reposición de lo activos que se desea cubrir.
  • Seguro de pérdidas consecuenciales. Cuando tenemos un siniestro que nos impide continuar con nuestras actividades, la empresa puede sufrir pérdidas a consecuencia de su inactividad. Para estas situaciones existe este tipo de seguro, que brinda a la empresa una indemnización en caso de que tenga que suspender actividades temporalmente por un accidente, catástrofe natural y, posiblemente, pronto se lance la cobertura para cierre en caso de pandemia.

  • Responsabilidad civil o daños a terceros. Es otra cobertura sumamente importante. Hay accidentes cuyas consecuencias pueden generar costos e indemnizaciones que pueden superar el capital de la empresa. Responsabilidad civil cubre desde un cliente que resbala en el piso mojado del local hasta un accidente grave ocasionado por alguno de nuestros empleados en el desempeño de sus funciones.
  • Riesgos intangibles. En la era de la digitalización y la información, ninguna empresa es inmune a un ataque cibernético. Esta interconectividad digital que tienen los negocios proveedores, socios de negocio y clientes hace que cualquier organización sea vulnerable a un robo, secuestro o sabotaje de datos electrónicos.

  • Seguro de riesgos cibernéticos. Cubre a las empresas y/o personas físicas que con motivo de su actividad profesional recaben y conserven datos electrónicos y que, por robo, pérdida, comunicación y/o divulgación no autorizada de los mismos causen daños a otros, a su propia operación o sean sujetos de multas por parte de la autoridad.

 

Mónica O. Torres es experta en Prevención Financiera. Puedes escribirle a: [email protected]

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