entrepreneur
Regresar a edición Pantalla completa Compartir Accesibilidad Tamaño de texto
A- A+
Animaciones
Iniciar sesión
Opinión

¿BLOCKCHAIN Y REVOLUCIÓN SOCIAL?

El blockchain podría cambiar los modelos de negocio, con economías distribuidas y colaborativas en expansión. Incluso, puede ser la llave maestra para la inclusión financiera o para un relanzamiento de la democracia.

Por: Rodrigo Villar Swipe

Continua en la historia

Swipe Desliza a la izquierda para continuar

Cada que organizamos un Foro Latinoamericano de Inversión de Impacto, ya sea en línea o presencial –principalmente el FLII de Mérida, que congrega a innovadores socioambientales y a personas comprometidas con las grandes causas de la región–, no falta quien nos comenta su sorpresa de lo poco que se habla de política, aun en tiempos de politización extrema.

Mi explicación es que hay una propensión natural al realismo y al pragmatismo, lo que incluye evitar discusiones que a menudo solo sirven para distanciarnos de personas con las que, más allá de ideologías e inclinaciones partidarias, coincidimos en cuestiones fundamentales y podemos hacer grandes cosas juntos.

Sin embargo, también estamos convencidos de que para muchos de los grandes retos de nuestros países, y de la región y la humanidad, existen soluciones más efectivas que lo que pueda esperarse de la política. Al menos más viables y para las que no hay que esperar años, hasta que haya algún cambio radical en elecciones, gobiernos o revoluciones. En todo caso, muchos emprendedores no están dispuestos a esperar, como espectadores, a ver qué hacen los políticos.


Las noticias recientes de esta tecnología, incluyendo de nuestra región, son ejemplo perfecto de verdaderas nuevas opciones de cambio, contrario a los caminos sin salida a los que suele llevar la demagogia. Puede ser una revolución tecnológica real, comparable y de hecho subsecuente a las del Internet y la aparición de las computadoras personales, pero aún más rápida.

Fue concebida por ahí del 2008, despegó en el año pandémico y el 2021 se perfila como el parteaguas para la ola de creatividad emprendedora que ya tiene lugar, tanto para fines de negocio como de iniciativas de beneficio y cambio social.


En abril se dio la oferta pública inicial de Coinbase, la app de compraventa de criptomonedas, que logró una capitalización de mercado de cerca de 100,000 millones de dólares. Mayo llegó con la sorpresa de la cotización alcanzada por la moneda de la plataforma abierta de blockchain Ethereum, punta de lanza del concepto de finanzas descentralizadas: en un año pasó de valer poco más de 200 dólares a 4,000 por token.


No se trata sólo de las criptomonedas. Esa es solo una parte de la historia. Sin embargo, a pesar de toda la volatilidad que la acompaña, hay un hecho que no puede minimizarse: el bitcoin escaló a una capitalización de mercado de un trillón de dólares (un billón en nuestra cuenta) en 12 años. A Google le tomó 21, a Amazon 24, a Apple 42, a Microsoft 44.

Al ether todavía le falta, pero a diferencia del bitcoin, consolidado como activo de inversión, se usa en el comercio electrónico y para todo tipo de transacciones, emisiones de bonos y contratos. Lo mismo para intercambio de divisas que en proyectos filantrópicos.


Puede ser la llave maestra para la inclusión financiera o para un relanzamiento de la democracia; por ejemplo, al ayudar a abatir la corrupción y el clientelismo electoral, pues permite una trazabilidad al 100% del ejercicio de los presupuestos públicos y transferencias de subvenciones, lo mismo que certificar productos agropecuarios orgánicos o producidos sin abusos. Todo con registros imposibles de manipular y que pueden seguirse en tiempo real.


Hay cientos de casos prácticos en ejecución. Basta con que escribas blockchain for good en Google y te sorprenderás. Es factible superar problemas recurrentes de defraudación en la distribución de ayudas humanitarias o resolver la falta de documentos de identidad de más de 1,000 millones de personas a través de sinergias como la que llevan Microsoft y la Fundación Rockefeller.

Un caso ilustrativo es el de la startup española EthicHub, sistema de crowdfunding donde pequeños inversores financian proyectos productivos de pequeñas comunidades en México y perciben por ello un interés competitivo. Acepta inversiones desde 20 euros. Blockchain permite realizar transferencias rápidas, 100% trazables, seguras y casi gratuitas, sin intermediarios financieros. Todo mediante contratos inteligentes sobre la plataforma abierta de Ethereum.

Sobre este desarrollo, Steve Wozniak, el cofundador de Apple, ha dicho que puede ser el disparador de una de esas épocas de la historia tecnológica, económica y social donde el cielo es el límite. Como Internet justo ahora o, en su momento, la máquina de vapor. Tal vez necesitamos mucho más blockchain que la política acostumbrada.

Rodrigo Villar es Socio fundador de New Ventures México y Adobe Capital. Puedes contactarlo en Twitter en: @rorrovillar

También en esta edición

Compartir