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COMIENZA TU NEGOCIO SIN DÉFICIT

Evalúa los siguientes aspectos financieros y personales antes de lanzarte a emprender.

Por: Mónica O. Torres García Swipe

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En el mundo de las finanzas y los negocios, el conocimiento te hace más cauto y es muy importante tener consciencia de las consecuencias que una mala decisión puede traer.

Muchas fortunas y también las grandes quiebras se han creado en tiempos como los que vivimos. ¿Cuál es la diferencia? Evitar empezar con pérdidas o déficit, es decir, no tener control de los gastos y que éstos superen los ingresos indefinidamente.

Esta falta de control se da por muchas razones, principalmente exceso de optimismo y poco control. También por tomar decisiones con información incorrecta.


Para los días de incertidumbre como los que vivimos, además de cautela, hay que saber identificar las oportunidades. Si ya tienes identificada una posible linea de negocio, te invito a evaluar los siguientes aspectos financieros y personales:

Valida, valida, valida

Aceptémoslo. La mayoría de las ideas de negocio ya están en el mercado, así que no te esfuerces tanto en la originalidad de tu idea, sino en las mejoras que tú vas a ofrecer. Así que la pregunta principal es: ¿Cuál es la demanda de tu producto o servicio?

Es importante que esta validación se haga fuera de tu círculo cercano. La familia y los amigos, por estar de tu lado, pueden no ser objetivos. Busca estadísticas, entrevista a consumidores cotidianos y potenciales, visita o solicita servicios que ya se están vendiendo y si tu presupuesto lo permite, busca tener por lo menos dos estudios de mercado. Si esta información te permite estimar un monto de ventas, tu idea puede ser viable.


Estima tus costos

Cuando tengas tu idea bien aterrizada, estima cuanto cuesta y haz dos presupuestos: uno de ventas y otro de los costos que implicará llegar a ese nivel de ventas.

Aquí sería bueno que buscaras la asesoría de un abogado y un financiero. El primero para evitar el riesgo de pérdidas por contratos mal redactados, multas por omisiones administrativas, etc., y el segundo para ayudarte a aterrizar cifras y costos de intangibles como impuestos y seguros. Procura no perder objetividad, sobreestimar el volumen de ventas u omitir pequeños gastos, etc. Esta es la principal causa del déficit en un negocio.

Estos presupuestos son tu brújula, así que nunca seas demasiado optimista al hacerlos: cuídalos, consúltalos y actualízalos constantemente en función de los datos reales que arroje tu negocio. Sólo así podrás tomar buenas decisiones.


Fuentes de financiamiento

Ya sabes cuanto cuesta tu idea y confirmaste que es viable. ¡Felicidades! Ahora define cual va a ser la fuente de financiamiento. Realmente, solo tenemos dos fuentes:

  1. Las propias, es decir, destinar parte de tu dinero a un nuevo negocio. Esta fuente de financiamiento no debe poner en peligro tu patrimonio y considera que implica lo que llamamos “costo de oportunidad”, del cual hablaremos más adelante.
  2. Externas. Aquí hablamos de créditos, los cuales básicamente te los proporciona una entidad financiera privada o el gobierno. Algo que un emprendedor suele omitir es evaluar las condiciones y el costo de estos créditos. Busca siempre aquel que te dé mejores condiciones a menor tasa de interés, y considéralo en tus presupuestos.

Comienza a pensar como empresario

Cuando emprendemos un negocio, muchas veces nos asociamos con amigos y/o familiares. Por supuesto, ¿en quienes podríamos tener más confianza? Sin embargo, es importante separar tanto en lo personal como en lo financiero a la empresa si queremos que desde el inicio funcione y posteriormente pueda trascender a la siguiente generación.

Nunca mezcles tus finanzas con las de tu negocio. Si tu presupuesto de gastos incluye tus gastos personales y los de la empresa, le estás haciendo un gran daño. Hacer esto te lleva a “comerte” la utilidad que llegara a generar tu negocio, anteponer tus gastos personales a la reinversión y a no tener información que te permita tomar decisiones para tu negocio.

Calcula un monto suficiente de tus gastos personales y asígnate un sueldo en tu presupuesto de costos. Si aún así queda utilidad, recuerda que ese dinero es de la empresa, no tuyo.


Ajusta tu estilo de vida a tu nueva realidad

Anteriormente, hablé de un “costo de oportunidad”. Es decir, que por dedicar tiempo y tal vez dinero a tu empresa, debes dejar de hacer o gastar en otras cosas. Por ejemplo, tal vez sea necesario dejar de salir de vacaciones por un tiempo o esperar a que el negocio dé utilidades para cambiar de auto. Muchos emprendedores piensan que “la imagen vende” y gastan en cosas innecesarias para aparentar algo que todavía no son. Cuidado con los “activos” que terminan convirtiéndose en gastos innecesarios.


Llega al punto de equilibrio

Finalmente, piensa que muy pocos negocios dan utilidades desde el primer mes Al hacer tus presupuestos, debes llegar al mágico “punto de equilibrio” donde los gastos son iguales a las ventas. Esa debe ser tu meta inicial y, dependiendo del tamaño de tu empresa, es deseable que se alcance dentro del primer año de operación.

Como puedes ver, el secreto es simple. Con una disciplina presupuestaria y una fuente de financiamiento suficiente y bien administrada, evitarás el déficit que, como una enfermedad no atendida, puede evolucionar hasta volver inviable a tu negocio, incluso antes de comenzar.

 

Mónica O. Torres García es experta en Prevención Financiera. Puedes escribirle a: [email protected]

 

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