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Averigua si tu negocio es realmente rentable

Tener un concepto novedoso en tu cabeza no garantiza que será un éxito. Conoce si tu proyecto realmente te está dejando dinero.

Por: Roberto Carvallo Escobar, director de Terraética Swipe

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¿Cuántas veces te has preguntado si este negocio que llevas desarrollando los últimos dos años de tu vida realmente te dejará dinero? ¿Dudas cada mes, al ver tus estados de cuenta, si vale la pena seguir con este proyecto que te está costando la vida con niveles inimaginables de estrés y ansiedad?

Una manera de saber si vas por el camino correcto es conocer la rentabilidad de tu negocio. El problema de este concepto es que tiene un sinfín de connotaciones. La confusión radica en que la rentabilidad se mide de varias formas: contable, económica y financiera. Y hay que sumar a la confusión los temas de costo de oportunidad, retorno de inversión, valor actual neto, evaluación beneficio-costo y otras tantas cosas más.

Para ayudarte a tener esa certidumbre, toma nota de las cosas que debes conocer de la rentabilidad de tu negocio para ayudarte a tomar las siguientes decisiones en tu proyecto.


| Aprende a diferenciar conceptos

Rentabilidad no es lo mismo que Tasa Interna de Retorno (TIR), sin embargo, cuando pensamos en rentabilidad, pensamos en la TIR. Confuso, ¿verdad? El gran problema se centra en que para medir la rentabilidad se requiere ir mucho más allá de la diferencia entre ingresos y costos operativos.

Conoce el riesgo de tu empresa y sabrás la rentabilidad que necesitas tener para hacerla atractiva.


| Un ejemplo práctico

Digamos que compro una manzana en un dólar a un productor mexicano, la empaco y exporto con un costo de otro dólar y la vendo en cuatro dólares. Dirías que el negocio fue bastante rentable (200%). Si bien esta es una medida de la rentabilidad del proyecto, no es esta la que buscan los inversionistas profesionales, ya que ésta no es en términos del proyecto sino de la inversión que realizarás.

Si para cada manzana vendida, ellos tuvieron que invertir un dólar, la pregunta real es: cuánto ganarán por cada dólar invertido. Y la respuesta no radica solamente en la participación (acciones en la venta de manzanas) que tienen en el negocio sino también en el precio del dinero que usaron para invertir. 

Aquí es donde viene lo más interesante y al mismo tiempo evidente: entre menos dinero inviertan de su propio capital, y más de subsidios y créditos preferentes, mayor será su rentabilidad o más propiamente dicho, su tasa de retorno de inversión. Y no es que cada manzana sea más cara, sino que su dólar será más barato para ellos, y por lo tanto, con mayor retorno.


| El valor de la TIR

Si yo invierto un dólar de mi dinero y gano dos dólares, mi dólar se duplica. Pero si de ese dólar el gobierno me dio 50 centavos, entonces yo ahora produciré un dólar y medio por cada 50 centavos míos.

Si de los 50 centavos míos, el 90% proviene de un crédito, entonces seguiré generando dos dólares por un aproximado de cinco centavos de dólar. Y de repente, estoy teniendo una tasa interna de retorno de mi inversión de 400 veces a 1, en vez de una 2 a 1.

Esto es lo que tienen en mente los inversionistas: ¿cuánto me va a regresar mi inversión, en concreto y no en abstracto, acorde a las proyecciones de ventas posibles? Por esta razón, la TIR es tan valiosa para proyectos de inversión. Esta es la que en muchos casos hará entrar en razón (o salir) a inversionistas profesionales, a la familia y a amigos.

Si queda un poco confuso todo eso, piensa que existen dos Tasas Internas de Retorno: la del proyecto (que se mueve acorde a la dinámica operativa del proyecto) y la de la inversión (que varía según la dinámica de fondeo del proyecto).

En muchos casos, el productor o emprendedor es el mismo que el inversionista, por lo que la TIR del proyecto es igual a la de la inversión. Pero, ¿qué pasaría si lográsemos que la inversión del emprendedor sea mejorada a través de un financiamiento híbrido? La TIR se elevaría por un lado. Aunque más importante es que el riesgo se reduce.


| Costo de oportunidad

Muchas veces el emprendedor lleva su producto como respuesta del alto costo de oportunidad que le causaría el ser godín. Y la matemática mental comienza: “si yo continuase mi trabajo en empresa-x, estaría ganando 30,000 manzanas al mes y aunque en mi proyecto gane 1,000 manzanas al mes por ahora, soy más feliz. Además, si logro hacer que mi negocio funcione, podré ganar 300,000 manzanas al mes, así que en realidad, el ser godín me cuesta 270,000 manzanas al mes”.

¿Qué es lo que está mal con esta argumentación? En realidad, nada, pero lo que el emprendedor está debatiendo no es la rentabilidad real o posible de su proyecto en comparación con la rentabilidad de ser godín, sino el costo de oportunidad de no ser emprendedor.


| Un análisis más exacto

Plantéate lo siguiente:

Este proyecto, al dejar de ser godín, me costará 30,000 manzanas al mes y no me será rentable hasta que no genere 30,001 manzanas al mes. Ganar menos de 30,000 manzanas al mes en mi proyecto no me es rentable debido al costo de oportunidad.

Que no sea rentable una idea no significa que no sea buena idea porque, también es cierto, no hay trabajos 100% seguros y confiables.

El emprender tiene un costo de oportunidad alto si piensas que serás un empresario exitosos. Más preocupante debería ser el costo de oportunidad de dejar de ser godín. No compares tu costo de oportunidad con lo que dejarías de ganar al no emprender sino con lo que dejarás de ganar al dejar de ser asalarido.


| Rentabilidad vs riesgo

Estos dos conceptos van de la mano. Si la rentabilidad de tu proyecto es de 2 a 1, entonces el riesgo será también bastante alto.

Si es 3 a 1, entonces el riesgo subirá irremediablemente. Igualmente, si el riesgo de la inversión baja, seguramente la rentabilidad será menor. En este punto no hay problema real sino hasta que se habla de grandes retornos de inversión sin ningún tipo de riesgo.

Es en este momento en que necesariamente se levantan las cejas y hacen sospechar a uno si se tiene realmente bien calculada la rentabilidad o el riesgo.


| El flujo es el rey

En todo negocio el flujo es y será siempre el rey. Lo pasamos de largo porque con el avance del proyecto dejas de pensar como emprendedor y empiezas a hacerlo como vendedor.

El objetivo de éste último, que tiene un flujo mínimo asegurado, es incrementar ventas pero para los primeros, la prioridad debe ser el flujo de ingresos porque la administración de una empresa requiere gastos fijos que pueden ahorcar o llenar las tarjetas de crédito a la espera de que caiga la siguiente venta.

Esto sin olvidar uno de los grandes retos que tienen quienes emprenden: la administración a futuro del recurso escaso, es decir, el ingreso.


| Análisis financiero

Comprende los siguientes indicadores financieros para saber lo que pasa dentro del negocio y tomar las mejores decisiones:

Estado de resultados. Te dice cuál ha sido el comportamiento del negocio en un periodo determinado –de enero a diciembre de 2018, por ejemplo– a nivel de ventas, gastos, costos, utilidad neta y antes de impuestos, etc. Te sirve para saber cuánto estás vendiendo y si estás generando ganancias.

Balance general. Es una fotografía de la empresa en un momento determinado (por ejemplo, cómo está el 14 de mayo de 2020). Básicamente, te dice cuántos recursos estás manejando (activos) y, de esta cantidad, cuánto debes (pasivos) y cuánto es propio (capital). Es una dualidad económica (activo = pasivo + capital) que siempre debe mostrar una igualdad. Así, si un lado es igual a dos, el otro lado debe ser igual a dos también.


| Estado de flujo de efectivo

Te permite saber cuánto dinero realmente está entrando a tu negocio (cash flow). Aquí evalúas los movimientos que se están haciendo a nivel flujo:

a) Si tus cuentas por cobrar aumentan, tendrás menos dinero; si disminuyen, incrementarás tu flujo de dinero.

b) Si tus inventarios crecen, tendrás menos dinero en cash flow; si bajan, aumentará tu efectivo porque ya los vendiste.

c) Si aumentan tus créditos y tus cuentas por pagar, dispondrás de más efectivo porque te están prestando dinero; si disminuyen y pagas el crédito, entonces tendrás menos efectivo.

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