entrepreneur
Regresar a edición Pantalla completa Compartir Accesibilidad Tamaño de texto
A- A+
Animaciones
Iniciar sesión
Portada

Cómo ser un líder en tiempo de crisis

En tiempos oscuros como los actuales, un liderazgo fuerte y seguro es clave para la supervivencia de la empresa. Si quieres ser un buen timonel del barco y que la tormenta no te arrastre al fracaso, toma en cuenta estos consejos.

Por: Entrepreneur Staff Swipe

Continua en la historia

Swipe Desliza a la izquierda para continuar

Tener un buen guía es esencial para alcanzar objetivos definidos en una empresa, pero en tiempos de crisis se necesita más que un simple jefe para establecer un liderazgo efectivo.

Un buen liderazgo implica establecer metas claras, estar presente, comunicar con claridad y garantizar que todos los miembros del equipo estén aportando sus fortalezas y tengan las herramientas para hacerlo.


Lo primero que debes saber es que tienes que mostrar un liderazgo fuerte, sin llegar a ser dictador.

Recuerda que un líder debe ser una persona con principios, carácter, ética, valoración auténtica de los demás, habilidad de trato, competencia y carisma. Capaz de influir positivamente en el comportamiento de un grupo de personas para la consecución de los planes de empresa.

Ahora es el momento de decirles a todos que tú eres quién liderará este barco, de solicitarles su compromiso con el proyecto, de ofrecerles ayuda para que crezcan personal y profesionalmente.


| Usa la inteligencia colectiva

También es el momento de reunirte con todos y cada uno de los miembros del equipo y de hacerlos parte de la toma de decisiones.

Debes reunir a los colaboradores claves del equipo y tener una plática con ellos para ver cómo resuelven el problema juntos. Verás que ellos pueden presentarte soluciones que tú solo nunca imaginarías.

A veces, como líderes, en situaciones de crisis, por pánico o por falta de conocimiento no puedes ver todo el bosque. ¡Acepta la ayuda de tu equipo!


| Define metas comunes

Debes tener claro cuáles son las metas comunes a las que vas a invitar a tu equipo a sumarse. Para esto necesitas saber hacia dónde se dirige la empresa, o si no navegarás a la deriva.

Cuando fijes una meta procura que sea muy específica, medible, accesible, orientadas a resultados y con tiempo definido.

¡Importante! Debes comunicarlas muy bien a toda la organización. La gran mayoría de los problemas internos de una empresa se pueden arreglar con la comunicación.

| Pon reglas claras


Todo grupo funciona de acuerdo a reglas, escritas o no. Y si no eres tú quien pone las reglas, alguien más lo hará por ti, y seguramente no coincidirá contigo.

Por lo tanto, debes ser tú quien establezca reglas claras y que las comunique para que se cumplan.

En tiempos de crisis debes cuidar que todas las decisiones que tomes estén alineadas al propósito de negocio y a la cultura organizacional de tu empresa. ¡Que estos valores no sean negociables!

Si la cultura y los valores de tu empresa no están bien definidos, es momento de escribirlos y hacer que toda la empresa se impregne de ellos.


| Crea planes de acción

Es momento de pasar al plan de acción, pero para lograrlo debes primero definir el organigrama ideal de la empresa, con puestos, tareas y funciones.

Analiza cómo es tu equipo actual y establece planes de acción individuales para acomodar la situación ideal y la real.

Crear planes de acción significa también ser capaz de monitoreen los resultados. A todos nos gusta sentir que hemos conseguido nuestras metas, sobre todo las de corto plazo significan un incentivo para seguir avanzando.

En la planeación inicial hagan un calendario para reunirse cada cierto tiempo y así evaluar procesos y resultados.


| Comparte responsabilidades

No estás solo. Tú no puedes tomar todas las decisiones en tu empresa, tienes que extender la toma de decisiones por toda la organización.

Cada uno deberá asumir responsabilidad en su zona de influencia y de acuerdo a su nivel en la organización.

Te sorprenderás de los cambios, tanto en la liberación de estrés para ti como líder, como en el crecimiento de la satisfacción de tu equipo.


A esto le llamamos ¡delegación de responsabilidades! Y a continuación te compartimos siete pasos básicos:



Si logras seguir esta ruta con éxito, el resultado será un equipo 100% comprometido, cada uno de ellos se sentirá más importante y conocerá que es un engranaje dentro de un sistema global y su trabajo será mucho más gratificante.

Las crisis fortalecen a los equipos de trabajo, después de que pase la tormenta tendrás colaboradores más competentes, felices y productivos.

También en esta edición

Compartir