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Opinión

El camino de las Pymes hacia la integración a las cadenas de valor regionales

La entrada en vigor del T-MEC representa un halo de esperanza para las Pymes.

Por: Martín Rodríguez Sánchez Swipe

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“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la más receptiva al cambio”, dice una frase de Charles Darwin y no sugiere que este artículo aborde temas de zoología, sino que hace referencia a un concepto que cada vez adquiere mayor relevancia en el acontecer contemporáneo: adaptación; y que en el ámbito empresarial es aplicable, dadas las características de las nuevas dinámicas económicas y financieras en todo el mundo.

La crisis que se vive en pleno 2020 por la pandemia de coronavirus, ha dejado grandes lecciones a todos los círculos sociales y económicos. No hay fórmulas cuya efectividad sea atemporal y uniforme, mucho menos existen empresas y modelos de negocio imperecederos, ajenos a los cambios constantes.


¿En qué se puede confiar entonces? La respuesta es sencilla: ¡En las fortalezas y visión para asimilar los cambios y adoptarlos a nuestro favor!

Si eres emprendedor, comerciante o micro empresario sabrás que uno de los rubros con mayores afectaciones ha sido el económico, que incluye círculos financieros, comerciales, laborales, fiscales, etc., que en muchos de los casos han detonado la disminución en la cartera de clientes, despidos, recorte a la nómina, baja productividad, concursos mercantiles, e incluso quiebras.

Ante dicho panorama, la entrada en vigor del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) representa un halo de esperanza principalmente para las Pymes. ¿Por qué? Por la oportunidad de integración a las cadenas de valor regionales que se estableció en el texto final del mismo, que se aborda en el capítulo 25, y del que hablaré más adelante.

Pero vayamos por partes…


Realidad de las Pymes en América Latina

  • Representan el 95% de las empresas del continente.
  • General el 60% de los empleos (sin considerar el autoempleo).
  • Participan con el 25% es del PIB regional.
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

¿A qué se debe lo anterior? En esencia son varios los factores. Uno de los principales, la referida ausencia de la integración a las cadenas de valor; aunque como se sabe, con la proliferación de tratados y acuerdos comerciales internacionales varios sectores productivos, aunados a las exportaciones, han aumentado considerablemente el flujo comercial de las empresas.

Dos claros ejemplos son el extinto Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), así como el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana o DR-CAFT (por sus siglas en inglés), que han diversificado la dependencia económica de las naciones de la región.


Si en apariencia se puede hablar de una importante participación de las Pymes en las economías del continente, ¿Por qué seguimos viendo la aparición y desaparición de cientos, tal vez miles de micro, pequeñas y medianas empresas cada año? La respuesta se encuentra en las precarias bases que hasta ahora se le ha otorgado a las Pymes y/o emprendedores.


Cadena de valor

Es el modo en que se desarrollan las acciones y actividades de una empresa, cuyos eslabones van desde la obtención de la materia prima hasta la comercialización de los productos terminados.

Fuente: Instituto Nacional de Economía Social.

Factores de riesgo

En todo este proceso existen diversos factores de riesgo para las Pymes; que pueden ir desde la disminución de ingresos por falta de ventas, el aumento de costos en compras no contempladas, estancamiento de inventarios, tipos de cambio en el mercado global, flujos de efectivo, hasta efectos de cambios en las cadenas de suministros.

A esto debemos sumarle que en toda América Latina y el Caribe el gran problema del que adolecen las Pymes es su limitada productividad, que en la mayoría de los casos solo satisface las necesidades locales, pasando por alto el mercado de exportación; además, la falta de financiamiento o créditos bancarios imposibilita las inversiones para crecer, expandirse e innovar.

Con el respaldo que me brinda una trayectoria empresarial de más de 25 años y el trabajo al frente de un organismo internacional empresarial, he podido definir diversas rutas de acción para las Pymes y emprendedores, que consta en primera instancia de la vinculación con entidades más grandes, que además de acompañamiento, brinde los lazos con diferentes eslabones de las cadenas de valor.

 


El factor humano

Desde ahora, todo empresario –sin importar el tamaño de la organización que dirija– deberá poner más atención a los aspectos psicosociales que presenten sus colaboradores, lo que en automático termina afectando también al crecimiento de las empresas.

Dicha información, ha sido uno de los grandes aprendizajes que nos ha dejado la pandemia, definiendo al factor humano en las empresas como el detonador del comportamiento en la fuerza laboral.

Una vez que inició el retorno a la “nueva normalidad”, muchos empresarios, socios, emprendedores e incluso clientes se me acercaron para expresarme que notaban ciertas conductas anormales en sus colaboradores, quienes no mostraban el mismo compromiso y responsabilidad con sus empresas.


Después de algunos análisis, llegamos a la conclusión que el efecto COVID-19 no solo fue a nivel salud, ya que la mente de los trabajadores, incluso directivos, se vio corrompida por miedos, inseguridades, ansiedad, incertidumbre y de más malestares, que al interior de las organizaciones impactó en la productividad, así como en los planes de crecimiento y expansión.

Es por ello, que uno de los grandes paradigmas reconfigurados que puedo establecer como punto de partida para las Pymes en esta nueva etapa, es atender el factor humano de sus colaboradores, para detectar rápidamente los ajustes que se deban hacer en la estructura organizacional de la fuerza laboral, ya sea a nivel operativo o gerencial.

 


El COVID-19 le dejó al sector empresarial es una importante base de oportunidades.


Nuevos modelos de negocio

Una vez detectados varios factores de cambio en las Pymes, llegamos al punto culminante: hasta el escaño que las acerca más a la tan ansiada incorporación a las cadenas de valor regionales.

Durante los últimos meses muchos empresarios y emprendedores claudicaron en su intento por mantenerse vigentes, por conservar nóminas, por continuar con la productividad de sus empresas o negocios; sin embargo, estamos aún muy lejos de encontrar el final al actual sistema económico.

Hoy estoy más que convencido, porque lo he puesto en práctica en mi organización y con algunos otros socios y clientes, que una ruta para salir adelante ante los retos económicos, financieros y fiscales que se nos presenten es tener la apertura para alcanzar un estado de catarsis empresarial.


Este concepto lo he desarrollado como el umbral que los empresarios y emprendedores deben cruzar antes de la reconfiguración de su core business. Integrar negocios de cualquier sector productivo a una plataforma de fortalecimiento recíproco permite develar el potencial de los negocios, apoyando a otras cadenas de valor, por muy pequeñas que estas sean.

Llevar a cabo este proceso permite también encontrar el verdadero valor de las empresas, que se puede realizar a través de un esquema que he denominado como de la triple “erre”: Responder, Recuperar y Resurgir.


Bondades del T-MEC

Estos son aspectos importantes del capítulo 25 del T-MEC, referente a las Pymes. Con la ayuda de expertos podrás beneficiarte de ellos y, a mediano plazo, te permitirán integrarte a las cadenas de valor regionales.

  • Hacer un esfuerzo por invertir en tecnología que permita acortar las brechas en la facilitación de procesos y tramitología. Además, esto dará pauta para tener un monitoreo constante de la información que compartirán las instancias gubernamentales de los tres países involucrados en el TMEC, tal como lo establece el apartado 25.3.
  • Dar puntual seguimiento al Comité de Asuntos de Pymes. Abordará temas laborales, arancelario, financiero, educativo, entre otros, que son de gran relevancia para el desarrollo de las Pymes.
  • Orientar aspectos de notable beneficio como son los procedimientos de origen, contratación pública, derechos de propiedad intelectual, comercio digital, e incluso la ventaja de no aplicación de solución de controversias.

 

Martín Rodríguez Sánchez es presidencia del Consejo Internacional de Empresarios de América Latina y El Caribe (COINE).

Síguelo en Twitter: @martinrsmx

 

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