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Estrategias

EL FRACASO NO ES COMO LO PINTAN

Conoce los errores más comunes en el camino emprendedor y aprende a evitarlos.

Por: Sofía Barrero Swipe

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Por naturaleza, soy una persona que se niega a utilizar el verbo fracasar, así nada más. Y no porque no sepa que la vida es como un sube y baja, con éxitos y fallas que forman parte del aprendizaje global que venimos a tener en esta tierra, sino porque la mayoría de las personas le tienen mucho miedo a fracasar, sin darse el tiempo de entender el para qué y usarlo a su favor.

En lo personal, si hice todo lo que estaba en mí para que las cosas sucedieran y no se dieron como lo había planeado, lo considero como “fracaso positivo”; ese momento temporal que nos permite aprender de la experiencia, sin sentir pérdida o falla. Y que además, puede convertirse en un peldaño para el éxito.


¿Cuántas veces no hemos escuchado a una persona muy emocionada porque tiene una gran idea de negocio y al poco tiempo nos enteramos de que ya se está dedicando a otra cosa, pues invirtió sus ahorros y no tuvo el retorno de inversión esperado? Según cifras de la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ENAPROCE) en 2018, solo el 25% de las MiPymes supera la muerte prematura a dos años.

¿Por qué fracasa el porcentaje restante? Cuando alguien se decide a emprender, es de lo más común que empiece por el final, sin planeación ni la preparación adecuada, que se traduce en las siguientes acciones, según el Instituto del Fracaso:

 


3 niveles de fracaso

La lista anterior podría continuar pareciendo acciones aisladas, sin embargo, según James Clean, autor del best seller Habitos Atómicos, podemos clasificar el fracaso emprendedor y en la vida, en tres niveles:

Esto nos brinda una perspectiva global para evitar al máximo los errores y las fallas que acechan a los valientes emprendedores.


Fracaso en el nivel de la visión

Estos son errores que corresponden al por qué o el para qué de tu emprendimiento. Ocurren cuando no has establecido una dirección que te guíe, o cuando pretendes seguir un propósito que no te llena, o porque no has cultivado la visión y mindset necesarios para enfrentar los retos que se te presentarán en el camino.

Así le pasó a Wendy, mi alumna en clases de Planeación Estratégica para Negocios. Ella cubría parte de sus estudios vendiendo brownies a  alumnos y maestros. Eran los mejores que he probado y cada descanso esperábamos que llegara con su canasta de panecitos.

Pero Wendy no había desarrollado su mentalidad empresarial y no tenía visión estratégica del futuro. Solamente horneaba para mantener a flote algunos gastos, y jamás imaginó que el éxito la alcanzaría cuando una empresa de catering la contrató para que fuera su proveedora de postres. Ahí comenzó lo que llamamos “el happy problem”. Cuando le llegó la oferta, estaba feliz por este logro pensando que podría crecer su emprendimiento. Aceptó el contrató, y vendió mucho pero no ganó dinero.

Cometió el primer error de la lista: no sabía cuánto costaba su producto, pues horneaba en casa de su mamá y no consideró los gastos que implicaba. Tampoco habían recibido asesoría financiera, legal ni fiscal, y cuando terminó su compromiso comercial, llegó el fracaso y no supo ni por qué, hasta tiempo después.

Desde mi experiencia, el mejor preventivo es dedicarle tiempo a la planeación estratégica antes de la operación. Necesitas darte el tiempo para estudiar la competencia, y saber cómo resuelves un problema para tu cliente ideal. Para desarrollar visión y conexión recomiendo trabajar el Círculo Dorado, de Simon Synek, y el libro de Etnografía de las audiencias de Marcela Reynolds.


Fracaso al nivel de estrategia

Son errores que suceden en el nivel del qué. Puedes saber por qué haces lo que haces, y también saber cómo hacer el trabajo, pero aún así escoger de manera equivocada el qué hacer para que suceda.

En el artículo Los tres niveles del fracaso en la vida y en el trabajo (y cómo solucionarlos), publicado en Personal Growth, James Clear nos platica como Jeff Bezos, fundador de Amazon, en 1999 fracasó en el lanzamiento de su nuevo servicio llamado Amazon Auctions, frente a la competencia con Ebay por el mercado online, a pesar de todos los millones invertidos.

Fue hasta el tercer intento, en 2015, que lanzaron el proyecto como Marketplace Amazon, que pudo aprender el qué tenía que hacer para que fuera un éxito. Es ese tipo de fracasos fueron en realidad aprendizajes de largo tiempo.

El antídoto para este tipo de fallos es diseñar un prototipo de tu servicio de la manera más económica y monitorearlo constantemente.


Fracaso al nivel de la táctica

Ocurre cuando no consideramos oportunamente la sistematización de los procesos clave de nuestro emprendimiento; cuando olvidamos medirlos y registrarlos para generar conocimiento de ventas, de inventarios, de base de datos, etc, que nos sirvan para crear un tablero de control y la toma de buenas decisiones, para no ir a “tientas”.

Por ejemplo, el Dr. Raúl es un dentista con mucha experiencia y lleva un año haciendo crecer su consultorio, a pesar de las amenazas que enfrenta por la crisis sanitaria. Necesita reinventarse y controlar con mayor precisión su empresa. El problema que enfrenta es eficientar aún más su servicio al cliente interno y externo, para que no dependa solamente de él. Lo que nos ha llevado a trabajar en profundidad con sus procesos y sistemas, pues su forma de organización ya era obsoleta.

Tuvimos que empezar por crear un manual de procedimientos para cada área, y buscar los sistemas más adecuados para su clínica. A su vez, tuvimos que revisar todos los aspectos enlistados en párrafos anteriores, para cerciorarnos que disminuya el riesgo de fracasar en pleno crecimiento.

El fracaso no es como lo pintan. Si llegas a estar en dicha situación, primero identifica de qué tipo es y en qué nivel se encuentra, para salir de ahí lo más pronto posible.

Si tienes dudas en el camino por favor escríbeme [email protected]  y Linked in @sofiabarrero

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