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EL VIAJE DEL HÉROE EMPRENDEDOR

Cómo vencer las creencias limitantes en tu emprendimiento.

Por: Sofía Barrero Swipe

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Iniciar un emprendimiento, es como iniciar El viaje del héroe, libro de Joseph Campbell, mitólogo nacido en Nueva York en 1904. El viaje de un emprendedor comienza cuando abandona su mundo ordinario para enfrentarse a un adversario (un nuevo estilo de vida incierto, lleno de dudas, miedos y creencias limitantes), y luego regresa profundamente renovado a casa (como alguien exitoso por haber alcanzado el objetivo).

Según Campbell, el héroe o heroína debe recorrer 12 pasos. El presente artículo lo dedicaremos a las creencias limitantes en los emprendimientos y nos enfocaremos en el tercer paso, por ser uno de los más difíciles de dar y donde, como consultora de proyectos empresariales independientes, sé que se atoran mayormente los emprendedores.


Los tres primeros pasos

  1. Mundo ordinario. Nos encontramos en un lugar seguro (puede ser un trabajo estable, viviendo de lo que nos dan nuestros padres o familia), ajenos a las aventuras que están por venir.
  2. Llamada a la aventura. Un día, se enciende en nuestro corazón e imaginación una idea emprendedora que nos hace vibrar; que nos revolotea en la cabeza como puede ser una gran oportunidad de negocio. Y entonces recibes una llamada a la acción… se interrumpe la comodidad del mundo ordinario y se presenta el desafío: empezar el emprendimiento. Pero algo sistemáticamente sucede. Aunque el héroe puede estar ansioso por aceptar la misión, en esta etapa surgirán miedos que debe superar. Aparecerán segundos pensamientos o incluso profundas dudas personales sobre si se está o no a la altura del desafío.
  3. Rechazo de la llamada. Cuando esto sucede, el héroe dudará, y como resultado, sufrirá. Los problemas a los que se enfrentará pueden parecer demasiado difíciles de manejar y la comodidad del hogar resultará mucho más atractiva (un trabajo fijo, una pensión, etc.) que el peligroso trayecto que tiene por delante.

Identifica tus miedos

El autoconocimiento es vital para identificar miedos y creencias paralizantes. Nos permite reconocer conscientemente nuestros talentos y las oportunidades de mejora, para que desarrollemos el primer recurso de todo emprendedor: su “mindset” o la forma en cómo configuramos la mente para perseverar, y no morir en el intento. Es la herramienta más poderosa que siempre apalanca a los héroes del emprendimiento.

Terapeutas, psicólogos cognitivos, gurús, coaches, y todos aquellos interesados en el estudio de la mente humana nos lo dicen claramente: lo que detiene o impulsa al ser humano son sus creencias, dependiendo de la orientación que se les dé.

Una creencia limitante es aquella percepción particular que desde pequeños hemos ido desarrollando, y que nos impide crecer en varias áreas de nuestra vida. En los emprendimientos provoca que no podamos “creérnosla” o sentir que merecemos el éxito.

A continuación vamos a explorar las creencias más comunes que he observado como consultora de negocios y visibilidad y te propondré una manera de cómo vencerlas o, mejor aún, sustituirlas.


Estas son las clásicas creencias limitantes que observo en mis clientes y que yo misma he atravesado:

  • La situación del mundo, del país está muy difícil.
    Lo más curioso, es que precisamente más que nunca, se requieren propuestas emprendedoras que resuelven gran parte de los problemas que como sociedad nos aquejan.
  • No sé si tengo edad.
    Si bien el emprendimiento es más una tendencia millennial, en internet podemos encontrar emprendedores maravillosos de 50, 60, 70 años que tienen mucho que aportar al mundo por su experiencia”.
  • No tengo los suficientes conocimientos.
    Muchos emprendedores se paralizan porque no saben si tienen el nivel adecuado o las credenciales necesarias para abrirse paso y darse a conocer. Hay mucho cuestionamiento sobre si son suficientes, o si tienen que hacer todas las funciones dentro de su emprendimiento. Por un lado, es un hecho que vivimos en un mundo cambiante, que requiere entregar valor y actualización constante para mejorar las competencias y habilidades para construir la idea emprendedora con mayor solidez y seguridad. Pero eso no es una razón para detenerse. Lo único que se requiere es estar dispuestos a la mejora constante y ganas de avanzar.

  • Necesito un salario mensual.
    ¿Quién dijo que hay que renunciar al empleo? Es curioso que la mayor parte de los emprendimientos inician cuando el emprendedor se ve desempleado. Sin embargo, el mejor escenario sería emprender desde la seguridad y confianza que brinda un sueldo fijo. Es importante perder el miedo a ganar el dinero desde el auto empleo. Hay que desarrollar un mindset diferente, donde la libertad predomina sobre la seguridad (revisar el cuadrante del dinero de Kiyosaki).
  • No sé cómo hacerlo.
    Emprender no es para todos. Definitivamente se necesita “tener sangre”, ser autodidacta, buscar mentores, querer invertir en conocimiento y guía. Actualmente sobra bibliografía, cursos, programas de mentoría.

 


  • No tengo dinero. Los negocios no se empiezan con dinero, se inician con un propósito claro y una oportunidad de solución bien identificada, para un nicho muy específico. Si quieres ganar debes invertir tu talento, tiempo y dedicación. Quién está dispuesto a invertir, está dispuesto a ganar. Así como el héroe de Campbell, al emprender es obligatorio tomar riesgos, pues no hay manera de adivinar el futuro para saber si resultará o no. Por eso lo primero es diseñar un prototipo o unidad mínima viable de nuestra idea, sin tener que invertir prácticamente más que nuestro tiempo y toneladas de disciplina para el arranque.
  • No soy bueno para vender. ¡Cuántas veces no escuchamos esto! Sin darnos cuenta que ésta es una paradoja pues queremos tener clientes, pero no vender. Lo que no tomamos en cuenta o no sabemos es que cuando uno desarrolla bien su emprendimiento, la venta viene en automático.

La solución

Entonces, ¿Cómo le hacemos? Una vez que ya estamos conscientes que emprender es sinónimo de riesgo; que iniciamos una aventura como héroes dispuestos a conseguir un objetivo; que es vital iniciar nuestro autoconocimiento para identificar qué nos limita y familiarizarnos con nuestras creencias paralizantes, lo que sigue es: sustituirlas.

Nuestra mente no puede estar en blanco. Siempre actuamos conforme a una creencia, ya sea positivas o negativa. Lo que necesitamos hacer es aprender a sustituirlas por otras que nos empoderen. Es un proceso, cuya dificultad o facilidad depende mucho del emprendedor. Implica re-educarnos para ser más asertivos y mantenernos animados en el difícil camino de emprender una empresa o negocio.


Cuando asumimos que nuestra manera de ver las cosas, de sentirlas e interpretarlas son posibles explicaciones que nosotros mismos nos damos y que nos hacen sentido y no tienen por qué ser ciertas, es cuando nos abrimos al cambio de creencias.

Para lograrlo, es fundamental cultivar en nosotros al observador, a ese que se mira a sí mismo, incluyendo a las creencias y voces que rondan en su mente. Necesitamos estar bien conscientes que sólo son pensamientos, y que tenemos la opción de cambiarlas por otras.

Por ejemplo, si te asalta la duda sobre si podrás vender lo que haces, ponte en el modo del observador y comienza a razonar con esa parte infantil que tiene miedo y que te quiere proteger. Enlista las razones por las que sí podrías vender y resuelve. Haz lo mismo con todas las creencias que te asalten en el camino.

La próxima vez que te caches dudando de ti, recuerda que siempre, así como el héroe de Campbell, la etapa de dudas bien resueltas, es un paso obligado para tomar el impulso necesario hacia una nueva vida.

Contáctame si te encuentras atorado en tu emprendimiento.

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