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ELLOS ESTUDIAN, SE DIVIERTEN Y HACEN NEGOCIOS

Con dulces, chocolates y snacks, estos pequeños están aprendiendo cómo emprender desde una edad temprana.

Por: Entrepreneur Staff Swipe

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Aprender a hacer bien las cuentas

Brisa Castro tiene 11 años y es originaria de la Ciudad de México. Conoció por primera vez lo que significaba emprender cuando BusinessKids acudió a su escuela. Tanto le gustó el concepto de las 4 P (precio, plaza, producto y promoción), que lo que empezó siendo una clase mensual acabó por convertirse en una visita casi semanal a la sucursal de la franquicia ubicada en San Ángel, al sur de la capital del país.

Allí le propusieron realizar un proyecto que pudieran hacer ella misma, en el que utilizara la creatividad y que despertara su verdadera pasión. La pequeña hizo además un verdadero estudio de mercado para averiguar qué producto podría tener éxito.

“Descubrí que el chocolate era algo que gustaba a todo el mundo, tanto a mis papás, los papás de amigos, compañeros de escuela”, relata. “Me di cuenta entonces de que una marca construida en torno al chocolate podría funcionar muy bien”.

Fue como surgió la idea de Chocolatoso, un negocio de venta de chocolates.


Desde su casa, Brisa ha aprendido a realizar dulces y otros alimentos con distintas variedades de chocolate (semiamargo, amargo, galleta, chocolate con leche o blanco) y gestionar los pedidos que le llegan a través de redes sociales o vía telefónica, a la vez que se ocupa de sus tareas escolares.

“Es importante adaptar cada solicitud a los gustos del cliente, saber primero si es alérgico a algún ingrediente, por ejemplo”, dice Brisa.


Calcular las ganancias

Para Brisa, lo más complicado de Chocolatoso fue la logística de entrega y los costos que implican. “Una vez entregué personalmente un pedido a domicilio, pero no me di cuenta de lo lejos que estaba, incrementó mucho el gasto en gasolina y el tiempo, no merecía la pena”, reconoce, al platicar de las lecciones más importantes.

Gracias al aprendizaje de los errores y su tesón, Chocolatoso ha crecido junto con Brisa. Ella dice tener mucha más confianza en sí misma, lo que le permite incrementar su capacidad de venta. La niña recibe sus pedidos a través del correo electrónico [email protected]

No imagina su futuro sin el emprendimiento y quiere crear nuevos proyectos gastronómicos que amplíen la gama de platillos. “Ahora tengo mucha más seguridad en mí y sé de lo que soy capaz”, confiesa.


Postres y dulces artesanales

María Carolina Ramírez tiene 12 años. Su pasión por la repostería le viene de su mamá, pero dice que las ganas de emprender son todas suyas.

Con tan solo nueve años creó su propia marca de postres y dulces artesanales: Repostería Caro. “Yo decido los diseños personalizados, crecí viendo cómo se hacían postres y ahora yo me dedico a ello, es mi negocio”, explica.

 

Donas, brownies, pays de limón e innovadores postres creados a partir de fresa, chocolate blanco o chocolate amargo son elaborados por la adolescente y vendidos a través de su propia página web, un canal que ha cobrado importancia especialmente ahora con la pandemia.


Sé persistente

A medida en que crecían los pedidos de Repostería Caro, también lo hacía la confianza en ella misma. “Me ha ayudado muchísimo, no sabía que podía llegar a hacer algo así, tener mi propio negocio y administrarlo yo misma”, cuenta.

A sus amigas, que también han probado las creaciones de Repostería Caro, les anima también a emprender. “Me felicitan y me animan mucho a seguir, además me preguntan que cómo lo he conseguido. Yo les digo que la clave está en no rendirse, seguir tus sueños a pesar de todos los obstáculos que puedas encontrar, no desistir”, aconseja.

¿El futuro? Caro tiene claro que seguirá con el proyecto, aunque duda si dedicarse además profesionalmente a la música. En cualquier caso, dice, su horizonte laboral será a través del emprendimiento.


Snacks que motivan

“Emprender es sobre todo divertido”. Esta es la frase que Baruk Hernández repite a todo aquel que le pregunta por Cositas del Changuito, su negocio de snacks y botanas cuya envoltura acompaña con frases motivacionales. “Quise añadir frases divertidas que pudieran hacer feliz a la gente, pero especialmente que los motivaran a ser mejores”, revela.

“Somos lo que comemos, somos una delicia” o “Cuidemos el mundo, es el único lugar donde hay cacahuates” son algunas de las palabras que acompañan a garbanzos, cacahuates, pepitas y demás snaks que comercializa Baruk.

 

¿Cómo empezó el negocio que ya lleva tres años operando? “En BusinessKids nos pidieron pensar una idea que pudiéramos desarrollar nosotros mismos y se me ocurrió este proyecto de botanas, porque me encantan”, recuerda el pequeño, quien empezó con solo siete años su emprendimiento.


Con motivo de la pandemia, Baruk decidió introducir algunas frases que agradecieran al personal de Salud su labor y animaran a la población en general a respetar las restricciones para evitar contagios. “Si el plan no funciona, cambia el plan, pero quédate en casa”, recita de memoria Baruk.

 

Todas las botanas son comercializadas con ayuda de sus papás a través de redes sociales, pero la mejor publicidad viene de Baruk, quien cuenta con soltura las ventajas de emprender, desde la diversión en los seminarios hasta la compra de caprichos con las ganancias.

“Es genial, te diviertes mucho y además puedes ahorrar, mis compañeros en la escuela a veces me dicen que soy presumido por hablar tanto del negocio, pero realmente lo mejor es emprender”, confiesa.

En el futuro Baruk seguirá emprendiendo, aunque no sabe si en el ramo gastronómico o como DJ. Lo que sí está seguró es “seré un emprendedor conocido mundialmente”.

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