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Opinión

Emprendimiento con toque femenino

Invertir en tan solo un negocio femenino puede detonar la prosperidad de comunidades enteras.

Por: Rodrigo Villar Swipe

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Cada vez hay más inversionistas que no solo se muestran receptivos para apoyar emprendimientos de corte femenino, sino que buscan activamente hacerlo: tanto empresas lideradas por mujeres como proyectos donde el componente femenino es central en el modelo de negocio.

En cuanto a las características del liderazgo de las mujeres, hoy se aprecia más una serie de valores que hasta hace no mucho solían verse como factores de corrección política o para las relaciones públicas. Para nada como determinantes del éxito, como sí se han considerado sus contrarios, incluso la insensibilidad y el egoísmo.


Afortunadamente, las cosas están cambiando. Desde la misma concepción de qué es éxito y cuál es la razón de ser de las empresas y el sentido profundo de emprender. Pienso en la empatía, el énfasis en la colaboración y un sentido natural de responsabilidad y ética que, en el fondo, tienen mucho que ver con la sensibilidad y el amor. ¿Suena romántico? Puede ser, ¿pero eso es bueno o malo?

En lo que atañe a los negocios, y considerando el contexto actual, ya no debería haber dudas. Ese enfoque no solo es económicamente superior en el balance rentabilidad-riesgo-responsabilidad social: el capitalismo está condenado a sucumbir si esos valores tan asociados a las mujeres no permean más en el emprendimiento, las inversiones, el ethos corporativo y la economía en general.


Hace falta más liderazgo con ese enfoque femenino, entre otras razones porque también el mundo lo necesita y demanda: no solo más mujeres al frente, sino más hombres y mujeres que asimilen esas características que, a fin de cuentas, tienen que ver con no confundir ni separar los medios de los fines que importan y nos conectan.

Un poco como las mujeres suelen llevar los hogares, con una vocación de articulación y equilibrios, que incluye el aspecto económico, pero lo administra y encauza en función de otros propósitos que lo trascienden. Tal vez también por eso suelen ser más hábiles para hacer varias cosas a la vez: mamás, esposas, administradoras familiares, tutoras y profesionales o empresarias. Y mejor aún cuando todo esto genera rentabilidad.


Entre más liderazgo femenino en una compañía, mayor rentabilidad: un retorno sobre capital (ROE) de 8.6% promedio vs 4.4% en aquellas donde la participación de las mujeres en los puestos directivos es menor.

Fuente: Calvert Impact Capital, con base en información de instituciones financieras sobre el desempeño de sus clientes a lo largo de varios años.

Con estos precedentes, no debe extrañarnos que la perspectiva de género (gender lens) sea uno de los sectores de mayor crecimiento y proyección para la inversión de impacto, tanto a nivel global como, de manera sobresaliente, en América Latina.

Estamos hablando de proyectos que resultan excelentes negocios en sí mismos y también para la sociedad. Hay evidencia de que las mujeres de nuestra región llevan de regreso el 90% de sus ingresos a sus familias y comunidades, mientras que en los hombres la relación es de 40%.


Por eso New Ventures, vía Viwala, se alió con una organización como Pro Mujer, que apoya a miles de empresarias locales con esquemas de micro financiamiento y programas de empoderamiento: buscamos el efecto dominó, pues invertir en tan solo un negocio femenino puede detonar la prosperidad de comunidades enteras y, cuando se replica la experiencia, de todo un país y del mundo entero.

Para cerrar, no debemos olvidar otra razón poderosa por la que cada vez tendríamos que ver más empresas de rápido crecimiento, unicornios con enfoque femenino: la cantidad de necesidades no cubiertas.


Recientemente leí un artículo de la astrónoma y divulgadora Julieta Fierro en el que, al reflexionar sobre el estado de la ciencia en México, se ocupa de este tema con una visión que me parece tan pertinente para la investigación científica como para motivar el emprendimiento: un mundo en gran medida diseñado por hombres pensando en las necesidades de los hombres.*

Partiendo de ello, se pregunta por qué la ciencia no ha puesto más énfasis en estudiar el dolor menstrual incapacitante o en desarrollar mastógrafos cómodos. Por qué, a pesar de que nuestro país es una potencia automotriz, no hay cinturones de seguridad especiales para mujeres, y ante los problemas de violencia, por qué nadie ha diseñado chalecos antibalas para la anatomía femenina.

 

* El desprecio a la ciencia, Julieta Fierro, en El naufragio de México, Francisco Martín Moreno, (Coordinador), 2019, Penguin Random House.

“En todos los ámbitos se soslayan nuestras particularidades, como el diseño de los baños públicos, donde invariablemente hacemos filas”, dice Fierro. “Con un poco más de ciencia, tecnología e innovación, se mejoraría la calidad de vida de la mitad de las personas del planeta”.

Si es necesario, también puede ser rentable: la fórmula del emprendimiento y la inversión de impacto en acción. ¡Bienvenidas las iniciativas!

 

Rodrigo Villar es Socio fundador de New Ventures México y Adobe Capital.
Puedes contactarlo en Twitter en: @rorrovillar

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