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EVITA ENAMORARTE DE TU NEGOCIO, SI QUIERES HACERLO CRECER

Atrás quedó el ideal del dueño que vivía en su negocio, pegado a la caja registradora. La vida actual nos pide balance y distancia de nuestra empresa.

Por: Sofía Barrero Swipe

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Si estás pensando en hacer crecer tu negocio, mi mejor consejo es que aprendas a tomar distancia de él (y cuanto antes, mejor) ¡Sí! Se escucha como un koan japonés, que en la tradición zen se refiere a un problema imposible de resolver, pero que una vez aclarado nos permite encontrar la solución a gran parte de los problemas empresariales que se derivan de fusionarnos como emprendedores con el emprendimiento.

El tema implica establecer una “sana distancia” de nuestros proyectos de negocio (en cualquier etapa que se encuentren) para trabajar de otra manera, más efectiva y con miras al verdadero crecimiento. Coincido con Carlos Muñoz, motivador de negocios, cuando dice que el principal error de quien emprende es “creer que es lo más importante en la ecuación”. Te voy a explicar por qué no debe ser así.

Para crecer y disfrutar tu sueño empresarial conviene identificar tu verdadera función, pues entre más trabajes sin discernimiento, sufrirás de lo que se llama ceguera de taller,

 

una situación muy común entre los iniciadores de proyectos (y aún entre quienes tienen más tiempo) enamorados de su creación, que les hace perder la visión global de crecimiento.


Causas del enamoramiento

Estas son algunas de las razones por las que te puedes enamorar de tu creación.


En consultoría, lo que más recomiendo es aprender a construir los emprendimientos sin quedarse pegados en ellos por mucho tiempo.

Una de las razones más importantes por las que te enamoras de tu proyecto es porque no has comprendido todavía que no es lo mismo trabajar en tu empresa que para ella. Es crucial que lo distingas y aprecies su relación con el crecimiento empresarial. Sobre esto versa el presente artículo, que espero te sirva para desatorarte.


Colócate en el lugar correcto

Tras analizar lo que a continuación te compartiré serás capaz de: hacerte consciente que para crecer, se requiere tiempo, y que esto se logra colocándote en el lugar correcto, desapegándote de funciones o roles que has asumido como prioritarios. Solo así lograrás trabajar para tu empresa, una posición a la que todos aspiramos en los emprendimientos actuales.

Ya quedó atrás el ideal del dueño que vivía en su negocio, pegado a la caja registradora. La vida actual nos pide balance, gestando un negocio que reditúe permaneciendo a distancia gran parte del tiempo. ¿Cómo lograrlo?


El primer paso es identificar cuáles son los cuatro roles (empresario, emprendedor, directivo y técnico) que todos ejercemos en mayor o menor medida en nuestros negocios/emprendimientos/empresas.

Siguiendo a Michael Gerber, gurú de las Pymes en Estados Unidos, en su libro El mito del emprendedor, comprendemos que, del balance de ellos, depende el futuro de lo que estamos haciendo crecer con tanto esfuerzo.

Empecemos el ejercicio de recordar cómo iniciaste tu vida emprendedora, y revisa con cuál de estos roles te identificas más.


Emprendedor

Iniciaste tu emprendimiento porque sientes que es tu misión de vida y trabajas todo el día dentro de él, sin importar tanto lo que ganas. Empezaste guiado por grandes sueños de mejorar el mundo con tu servicio o producto.

Este rol sostiene la visión estratégica del proyecto. Siempre busca el cambio, responde ante él y lo explota como una oportunidad. Es visionario, soñador, catalizador de cambio, vive en el futuro, es innovador. Es nuestra personalidad creativa que ve más las oportunidades que los problemas. Los emprendedores son personas con visión y capacidad de sacrificio, soñando despierto. Por lo general con más ganas de construir un negocio que gestionarlo.


Empresario

Lo empezaste porque tenías un dinero ahorrado y lo ves más como una inversión. Te gusta abrir negocios, hacerlos crecer, sin involucrarte tanto. Este rol sostiene la visión financiera del proyecto.

No necesariamente es quien inicia, pero sí se compromete a darle continuidad y fortalecerla. Un empresario puede ser un mejor gestor para su empresa que un emprendedor pues tiene más habilidades para hacerlo crecer, que crearlo de cero.


Directivo

Lo abriste con un plan financiero por delante, con una estructura clara de cómo debe funcionar. Tu personalidad pragmática, de planeación y predictibilidad; ves más los problemas que las oportunidades y posees la visión administrativa del negocio.

Es quien puede crear determinado orden que permite transformar las visiones emprendedoras en acciones que se manifiestan en el mundo real.


Especialista o técnico

Lo iniciaste porque eres muy bueno en lo que haces. Con mucho conocimiento sobre tu servicio o producto, y eres un experto en el tema.

Es el hacedor, operativo y se interesa más en el cómo hacer las cosas que cómo organizarlas. Es el experto en el tema. La típica empresa inicia cuando un técnico se hace propietario de una Pyme. Posee la visión táctica del proyecto.


Es muy probable que tengas una combinación de estas opciones. Lo importante es que tomes nota de cuál tienes más porcentaje ¿Eres más empresario, emprendedor, director o técnico?

Analiza el siguiente ejemplo de alguien que estudió para chef y decide poner un restaurante. Seguramente es un buen especialista e invierte largas jornadas creando platillos nuevos (rol de técnico). Sueña con revolucionar el mundo de la cocina, con nuevas técnicas, dispuesto a sacrificarlo todo para sacar adelante el restaurante (rol de emprendedor).

El problema suele empezar cuando hay que aprender a cobrar y a estructurar la empresa de manera realista (rol de director), y se pone peor cuando el restaurante ya logró cierto éxito, pero no cuenta con una visión financiera de crecimiento (empresario).


La recomendación para este chef es aprender a trabajar para su negocio. Que no deje de sentir esa chispa emprendedora que todo lo puede y que lo hace llegar más lejos; que comprenda que la estrella del negocio es el negocio mismo, por lo cual debe aprender a delegar (que no es lo mismo que abdicar) su función administrativa o directiva, contratando a un gerente.

También le recomendaría que se capacitara constantemente en su visión financiera-empresarial, y que su rol técnico lo solucione duplicándose con otros chefs que le permitan desarrollar un sistema de trabajo. Mientras él o ella insista en seguir como emprendedor-pulpo, trabajando enamorado de su negocio y no trabajando para él, puede que nunca no llegue el crecimiento deseado.

*Sofía Barrero es fundadora de Introsphera, consultoría en comunicación y visibilidad. Puedes contactarla en LinkedIn en INTROSPHERA CONSULTORÍA.

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