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FELICIDAD 2.0

Cinco caminos que pueden ayudarte a ti como líder y a tu organización a alcanzar un mayor bienestar y a fortalecerte para afrontar los retos de la actualidad.

Por: Arlen Solodkin Swipe

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Buscar la felicidad puede ser aparentemente un tema superficial, pero está comprobado científicamente que las personas y las organizaciones más felices son más fuertes, adaptables y resilientes. La búsqueda de la felicidad es tan antigua como la humanidad y sin embrago los niveles de depresión y ansiedad siguen subiendo a nivel mundial.

Los encabezados de los periódicos y revistas más importantes del mundo han mostrado el alto costo que la denominada “pandemia del estrés” ha cobrado, realidad que se ha acentuado ahorra con el COVID, pero que no es totalmente nueva. Hemos buscado al bienestar en los lugares incorrectos, logros profesionales, riqueza económica, fama, poder, etc. ¿Cómo buscarlo en el lugar correcto?


La ciencia de la felicidad, como se le conoce, es considerada hoy en día como la vacuna psicológica de nuestros tiempos. Para muchos esto es contraintuitivo, después de todo cuál es la relevancia de la felicidad en estos tiempos. Para muchos es una búsqueda frívola e incluso sarcástica ante las perdidas, de salud, libertad, vidas y trabajo.

La psicología positiva ha analizado los elementos que conducen a un bienestar duradero y aunque no hay una formula única de bienestar para todas las personas, la investigación ha encontrado ciertos caminos que conducen a un bienestar duradero y herramientas que sirven como amortiguadores ante la adversidad, por lo que es especialmente importante ahora que estamos atravesando lo que podemos denominar un trauma global.


Según el Dr. Tal Ben-Shahar, Megan McDonough y María Sirois existen cinco esferas del bienestar integral que podemos cultivar intencionalmente. Estos elementos constituyen el modelo SPIRE, palabra que se traduce como cúspide, refiriéndose al punto más alto, a la aspiración más grande: la felicidad.

SPIRE por su por sus siglas inglés incluye los ámbitos espiritual, físico, intelectual, relacional y emocional.

¿Cómo podemos cultivar estos cinco caminos en contextos personales y organizacionales?


Spiritual (espiritual)

Se refiere a nuestra capacidad de estar en el momento presente, de sentirnos conectados con algo más grande que nosotros mismos. Esto puede ser una creencia o una causa, así como sentirnos conectados con nuestro propósito y sentido de vida de vida. Es clave en elevar lo ordinario a lo extraordinario.

Cuando lidiamos con estrés, algunos de nosotros tendemos a desconectarnos del mundo que nos rodea y de nosotros mismos, podemos estar en una actitud enfocada a resolver lo que sucede a nuestro alrededor y dejamos de sentir, otros se sumergen en sus emociones y dejan de actuar.

Muchas personas se aíslan de las personas que más quieren y otros utilizan a otras personas para descargar la presión que llevan dentro.


Hay varias fuentes importantes que pueden ayudarte a crear condiciones propicias en tu trabajo y a crecer ante la adversidad:

  1. Conéctate con las personas que amas y por atención en la diferencia que haces en sus vidas.
  2. Ayuda a otros. Agregar valor a la vida de otros te da una mayor perspectiva y a sentirte útil.
  3. Practica el mindfulness. El ámbito espiritual está relacionado con desarrollar la atención en el momento presente y reconocer lo que es.
  4. Practica la plegaria o rituales que te ayuden a conectar con tu riqueza interior.
  5. Cultiva la gratitud.
  6. Conecta con la naturaleza.

En tu organización: promueve una cultura donde las personas se sientan valoradas y puedan agregar valor a la vida de los demás.


Physical (Físico)

Tiene que ver con reconocer la conexión entre mente y cuerpo, y con crear un balance que nos llene de energía. Hay tres elementos importantes que contribuyen al bienestar físico: La alimentación, el sueño y el ejercicio. Estos tres elementos están interrelacionados a través de la actividad bioquímica de hormonas y neurotransmisores, que promueve o inhibe cierto tipo de conductas con un impacto profundo en nuestro estado emocional. Si uno se afecta, los demás elementos se alteran.

Algunas prácticas:

  1. Toma tres respiraciones profundas conscientemente.
  2. Estira tu cuerpo y muévete. Elije el ejercicio que te dé más placer.
  3. Come nutritivamente: más verduras, frutas y proteínas que carbohidratos.
  4. Duerme al menos 7 horas diarias.
  5. Canta a todo pulmón.
  6. Toma un baño.
  7. Crea espacios pequeños de descanso, al menos cada 1:30 hrs.

En tu organización: Implementa actividades y retos en equipos para promover una cultura saludable.


Intelectual

Para alcanzar nuestro potencial debemos involucrarnos en un aprendizaje profundo. Está comprobado científicamente que las personas que mantienen la mente activa, que cultivan sus intereses, curiosidad, apertura mental y que establecen conexiones intelectuales alimentadas por la lógica, el pensamiento crítico y la flexibilidad cognitiva son más prolíficos y felices.

  1. Crea espacios de reflexión.
  2. Haz preguntas.
  3. Aprende cosas nuevas.
  4. Observa tu entorno con curiosidad.

En tu organización: Promueve una cultura de crecimiento donde las preguntas, las nuevas ideas, la retroalimentación, la reflexión y la colaboración estén presentes. Establece un club de lectura.


Relational (relacional)

Las relaciones interpersonales son indispensables para vivir bien. Éstas son el predictor número uno de bienestar, felicidad y satisfacción con la vida. La base para cultivar buenas relaciones con otros tiene que ver con cultivar buenas relaciones con uno mismo.

La calidad de tus relaciones es más importante que la cantidad de relaciones que tengas.

¿Cómo puedes cultivar relaciones de alta calidad?

  1. Cuando estés con tus seres queridos o con tus colegas, evita distracciones y pon tu intención en estar verdaderamente presente. Estar presente significa poner tu atención en un solo lugar. Tu mirada y tu escucha activa hacen la diferencia.
  2. Atrévete a ser vulnerable y honesto. Para ello es importante tomar el riesgo de ser vulnerable. Las parejas que se permiten ser vulnerables y honestas entre sí logran construir relaciones más fuertes. Lo mismo sucede cuando hablamos de equipos de trabajo.
  3. Haz preguntas que inviten a reflexiones más profundas. En lugar de preguntar cómo te fue hoy, a lo que la gente probablemente te contestaría bien o mal, pide que te cuenten lo mejor que ha sucedido en su día, algo que aprendieron, alguna experiencia que los marcó. Observa cómo las preguntas cambian la calidad de la experiencia.
  4. Invierte en los demás.  Apoya sus metas y proyectos. Aplaude y celebra sus logros.
  5. Mira a las personas a través de una lente de fortalezas, destacando lo que hacen bien, lo que puedes aprenderles, lo que aprecias de ellas.
  6. Cuando alguien te comparta buenas noticias, nútrelas, pregunta más acerca de cómo lograron alcanzar dicha meta, que te cuenten acerca de su esfuerzo y de su aprendizaje. Permite que lo bueno crezca.

Emocional

Todas las emociones son legítimas, aceptables y parte indispensable de ser humanos. Las emociones están conectadas con nuestros pensamientos y acciones; informan a nuestros pensamientos y guían nuestras acciones.

Las emociones incomodas como el miedo, la ansiedad, el dolor, la envidia nos brindan información acerca de cómo nos estamos relacionado con el mundo que nos rodea. El enojo, por ejemplo, nos señala que estamos viviendo o presenciando una injusticia, la envidia nos señala que estamos viendo en otro un potencial personal que no estamos alcanzando, la culpa nos muestra que hay un daño que debemos reparar, etc.

De la misma forma en la que es sano dar un espacio y expresar las emociones incomodas, es importante permitir que las emociones positivas fluyan libremente.

Las emociones positivas aumentan nuestra capacidad de atención, abren nuestra mente, amplían nuestro campo perceptual, nos ayudan a pensar de manera expansiva, reducen juicios y estereotipos, y nos ayudan incluso a elevar el sistema inmunológico.


Además de ampliar nuestro repertorio en el momento en que las experimentamos, las emociones positivas nos ayudan a construir recursos a largo plazo a nivel físico, intelectual y social. Desarrollar patrones de pensamiento positivo se convierte en un factor de protección y una fuente de resiliencia.

Por ejemplo, si nos sentimos contentos y optimistas es más probable que hagamos ejercicio y adoptemos hábitos que fortalezcan nuestra salud física a largo plazo. Si experimentamos cariño, amor o gratitud es más probable que lo expresemos a familiares o amigos. Cuando nos sentimos de buen humor y con energía queremos salir y buscar nuevas experiencias. Si estamos inspirados o interesados en un tema o proyecto es probable que nos conectemos mejor con el trabajo y nos desarrollemos mejor en él.

 


Tú como líder enseñas con el ejemplo y eres clave en la creación de las condiciones que promueven el bienestar integral en tu equipo de trabajo y en tu organización. El estrés al igual que muchos otros factores de pensamiento, emocionales y actitudinales, se contagian y es importante trabajar para des escalar el estrés, cultivar nuevos hábitos individuales y de equipo para funcionar mejor.

Te invito a pensar en qué te inspira, qué te llena de energía, y en los hábitos que te elevan. Seguramente algunos elementos del modelo SPIRE son fáciles para ti y los practicas de forma continua en tu vida. Por ejemplo, leer, buscar espacios de reflexión o estar al día con información puede ser un portal que a ti ya te provee de bienestar.


Hay otras esferas que probablemente no son tan evidentes en tu vida y que si cultivaras potenciarían tu bienestar; Por ejemplo, el cuidado físico puede ser algo que no alimentas muy seguido. En este caso, puedes aprovechar el portal intelectual para leer información relevante relacionada con la salud para encontrar los argumentos suficientemente buenos que te inspiren a vivir más saludablemente.

Para otra persona, el ámbito relacional puede ser el medio a través del cual puede buscar aumentar su bienestar físico estableciendo rutinas con amigos para hacer ejercicio en conjunto. No existe un solo camino, pero utilizar los que se te dan fácilmente puede ayudarte a potenciar otros más.

Ahora, piensa en tu equipo de trabajo, ¿cómo puedes inspirar, elevar la energía y crear hábitos que fomenten la seguridad psicológica y el bienestar en tus colaboradores?

No se trata de tener la vida perfecta o de evitar el dolor, se trata de abrazar nuestra humanidad, con lo bueno y lo malo que sucede, y al mismo tiempo priorizar la positividad a través de nuestro enfoque mental, de los hábitos que cultivamos y de las experiencias que creamos. Somos agentes activos en la construcción de la buena vida.

Cultiva tu vida con intencionalidad.

 

Arlen Solodkin es emprendedora, especialista en el campo de la Psicología Positiva, el Bienestar Integral, Bienestar Social y la Ciencia de la Felicidad. Profesora, Consultora y Conferencista. Es fundadora y directora del Instituto de Bienestar Integral.

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