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Opinión

MENTALIDAD EMPRENDEDORA

Los emprendedores piensan, actúan y ven el mundo de una manera muy diferente. Así es como crean riqueza.

Por: Claudia M. Sheppard Swipe

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En la escuela nos enseñaron que había que estudiar, sacar buenas calificaciones y conseguir un buen trabajo, pero no nos enseñaron a idear, lanzar y sostener una idea de negocio propio.

Casi todas las escuelas preparaban para trabajar para una organización. Era el método más común al que estábamos llamados para tener una vida productiva y ser autosuficientes económicamente.


Si eres “Baby Boomer” o “Generación X”, y hasta “Early Millenial” quizás coincidas conmigo en que nuestro sistema educativo no promovía el emprendimiento, ni ofrecía métodos para que los estudiantes aprendieran a convertir una idea o habilidad en un negocio; ya no hablemos de la mentalidad necesaria para lograrlo o de la importancia del desarrollo personal en ese proceso.

A pesar de esto, hay quienes se atrevieron a dar el gran paso hacia el emprendimiento. Se atrevieron a fracasar, a levantarse y volver a empezar. Se arriesgaron a que los llamen perdedores o locos.


Su valentía es clave para enfrentar y superar las dificultades que aparecerán en su camino. Algunos piensan que las personas racionales no emprenden justo porque hacerlo implica viajar a lo incierto y tomar riesgos, dos adversarios naturales de la razón.

Gracias a esos líderes que han decidido materializar una idea, enfrentar el miedo, romper el molde y explotar su potencial, es que existen empleos y actividad económica.


Trabajar como empleado para una empresa o gobierno es valioso y respetable. No tiene nada de reprochable. Hay personas muy exitosas que han entregado todo su talento y esfuerzo a las organizaciones que les dieron empleo.

Por otro lado, hay quienes piensan que, mientras que un empleo ofrece estabilidad y crecimiento, un negocio propio puede dar fortuna, independencia y una mayor contribución económica y social a su comunidad.


También es cierto que, con el tiempo, muchas de esas personas, inspiradas por el testimonio de empresarios y líderes a quienes admiran, deciden dar ese gran paso llamado emprender, y se incorporan a la legión de esos soñadores y locos que desafían el miedo a fracasar y a la incertidumbre.

Autores y empresarios dicen con frecuencia que, para emprender y crear fortuna, es indispensable primero desarrollarse como persona. Nada viene de la nada y, como dijo Hal Erold, el tamaño del éxito es siempre inferior al tamaño de la preparación personal de quien emprende.

El desarrollo personal equivale a trabajar y pulir la mejor versión de cada persona. En la medida que esa versión sea la óptima, el esfuerzo de emprender rendirá más y mejores resultados.


Emprender no es fácil. Y no hay dos emprendimientos idénticos, por lo que cada experiencia es única. Sin embargo, las historias que cuentan los emprendedores permiten documentar lecciones y formular consejos que pueden ayudar a otros a ahorrar tiempo, evitar errores e invertir mejor su esfuerzo y recursos para alcanzar sus metas.

Esta mentalidad es la que guía nuestro comportamiento, nuestras creencias, procesos y acciones. Hay que entender que los emprendedores piensan, actúan y ven el mundo de una manera muy diferente.


Por ejemplo: mientras una persona que trabaja para una empresa busca un empleo que pague mejor, aquella que tiene mentalidad emprendedora busca nuevas formas de generar riqueza. El comportamiento, el pensamiento y las acciones de ambas son muy distintas, por lo tanto, los resultados también.

Uno elige qué sí y qué no puede hacer. Una u otra elección toma el mismo tiempo y la misma energía, pero el resultado es completamente distinto. Para construir un negocio, es necesario desarrollar la mentalidad emprendedora y vivirla todo el tiempo. Esta mentalidad ayuda a vencer el miedo, a reducir la ansiedad, a encontrar respuestas, a enfocar los esfuerzos y a tomar acción con determinación y ambición.


7 recomendaciones

A continuación, te comparto siete recomendaciones que pueden ayudar a desarrollar la mentalidad de emprendedor en cualquier persona, de cualquier edad:


La mentalidad del emprendedor es crucial en el camino al éxito. Esta mentalidad es la que te ayudará a enfrentar problemas, a superar sacrificios, a tomar decisiones cada día, a levantarte cuando te caigas, a tomar pequeñas y grandes decisiones, y la que te revelará cuándo parar y cuándo seguir.

Te sugiero practicarla todos los días. Respírala, siéntela como piel propia. En la medida que la tengas más interiorizada, estarás mejor preparado, más fuerte, para esa gran aventura llamada emprender.

Claudia M. Sheppard, emprendedora mexicana, estratega y coach de negocios, CEO y Fundadora de The Latin Powerhouse. Puedes escribirle a [email protected]

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