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SIEMPRE BUSCA IMPACTAR

Por muchos años en el ecosistema emprendedor se han desarrollado etiquetas para los distintos tipos de emprendedores. Analiza algunas cuestiones y define qué es para ti un emprendedor de alto impacto.

Por: Roberto James Swipe

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¿Cambiar al mundo? ¿Cambiar el mundo de otros? ¿Valer más de 1,000 millones de dólares? ¿desarrollar la nueva tecnología que nos salvará de los problemas de seguridad? ¿Qué son los emprendedores de alto impacto?

Estas definiciones eran hasta cierta medida sencillas de entender, pero en algunas ocasiones complicadas de ejercer con los propios emprendedores, el diferenciador entre una y otra era el desarrollo tecnológico que el emprendedor incorporaba en su propuesta de valor.


En aquellos años, mucho del aprendizaje que teníamos en México sobre los apoyos a emprendedores lo habíamos ajustado de modelos europeos y también estadounidenses, que ya llevaban varios años en el camino.

A varios integrantes del ecosistema nos toco asistir a sesiones de la National Business Incubator Association para entender sus modelos de incubación, donde casi todas ellas se dedicaban a apoyar emprendedores que desarrollaban tecnología, los ángeles inversionistas o fondos de capital ya era un tema importante e incluso las incubadoras cobraban la renta del espacio o tenían acuerdos accionarios con los emprendedores.


Siguiendo con la pregunta de ¿qué es un emprendedor de alto impacto?, también en México, durante los últimos cincos años especialmente, los emprendedores sociales han sido bien recibidos por el ecosistema. Hoy en día existen varios programas y plataformas que apoyan a éstos.

Son emprendedores que impactan en una comunidad, al ambiente, a la educación o incluso tienen incorporada en su modelo algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Claro que su camino no ha sido sencillo, en sus momentos más tempranos, los emprendedores sociales se entendían como esos emprendedores que no tenían interés en lucrar, que dejaban todo por ir a apoyar a comunidades rurales en lo más alto de la montaña, incluso muchas veces se llegaba a confundir si realmente se trataba de actividades de asistencialismo o si realmente buscaban desarrollar modelos de negocio en conjunto con las integrantes de cierta comunidad e incluso casi no tenían incorporado el desarrollo tecnológico en sus propuestas.


Como lo comentaba previamente, por décadas en México hemos aprendido y tratado de instalar programas o plataformas de emprendimiento que han sido desarrollados en otros países, lo cual no es malo, pero debemos reconocer nuestra realidad; por ejemplo, no tenemos un ecosistema como el Stanford donde saliendo del aula un emprendedor se puede encontrar a un ángel inversionista que le facilite 200,000 dólares casi de inmediato.

Tampoco hemos desarrollado, aún, un sistema de fondos de capital que este entrenado y capacitado para los emprendedores mexicanos, y lo mismo con ellas y ellos que requieren seguir siendo entrenados para la búsqueda de inversión.


Especialmente este último punto, ha desatado ciertas controversias en el ecosistema mexicano sobre la constante búsqueda de unicornios mexicanos, recordemos que son aquellos que logran tener un valor de 1,000 millones de dólares, incluso varios analistas en Estados Unidos reportan cierta preocupación por los unicornios y sus exorbitantes valuaciones que podrían llegar a no ser tan saludables, recordemos la burbuja de internet de hace algunos años.

En especial, mi punto de vista recae en que México es un país de muchos contrastes, con muchas áreas de oportunidad que obedecen primordialmente a cada una de las regiones del país y si se llegará a destinar grandes esfuerzos para tener mas unicornios mexicanos, podríamos llegar a olvidar a una fuerza emprendedora que esta dedicando sangre, sudor y lágrimas a otro tipo de emprendimientos que tienen alto impacto en cierto sector o comunidad.


El segundo unicornio mexicano

Pensemos por un segundo en el unicornio mexicano Kavak, que esta en el tradicional negocio de la compraventa de autos usados, que logro incorporar una plataforma tecnológica que te permite comprar un auto a las 3:00 de la mañana o recibir la cotización de tu auto.

También ofrecen un sistema de crédito para los compradores, en otras palabras, lograron facilitar el proceso de compraventa, aumentando la confianza de los usuarios con sus 240 pasos del proceso de inspección y teniendo una experiencia increíble.

Por ejemplo, tu auto recién comprado puedes recibirlo en tu casa. ¿es esta empresa un caso de emprendimiento de alto impacto? Unos podrían decir que si y otros podrían ya estarse preguntando si están impactando positivamente en alguna comunidad, al ambiente, sistemas de economía circular, etc.


El cambio real

Después de todo esto ¿eres un emprendedor de alto impacto? Y a propósito escribo emprendedor y no emprendimiento. En lo que sí estoy seguro, es que el alto impacto viene de aquella persona que busca hacer un cambio, que busca ser innovador, quizá sin tener como medirlo, pero sabiendo que ha logrado atender un problema que antes no había logrado resolverse.

Y claro, porque no tiene nada de malo, impactar en la economía personal del emprendedor o emprendedores que han decidido arrancar la aventura.

El alto impacto, primero será algo que busques, que quizá puedas lograr en el mediano plazo de tu emprendimiento, los primeros meses deberás configurar muy bien los cimientos para tener las bases fuertes y lograr impactar, no desesperes, primero debes ajustar, validar y entender bien el mercado, para después crecer con alto impacto.

Roberto James es Innovation Manager en FactoriaWOW. Puedes escribirle a [email protected]

 

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