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El paisaje agavero de Tequila, Jalisco

Mariachi, charros y tequila están en el imaginario de la mexicanidad. Esta crónica habla de la emoción del mar azul del agave, ése que se volvió patrimonio en 2006.

Por: JIMENA ACEVEDO Swipe

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✵ La salida

El sol se está levantando cuando subimos al tren Jose Cuervo Express, que nos permitirá ir a los asombros y únicos campos de agave, uno de los recorridos de Jose Cuervo. Suena el silbato, el tren avanza y la memoria emocional se activa: siento mariposas en el estómago, igualito que a los diez años, cuando viajé en tren por primera vez. 

Dejamos atrás Guadalajara
para internarnos en el paisaje rural.

De pronto, sobre las laderas de los cerros chaparritos, distinguimos los campos de agave: miles y miles de estrellas azules que cayeron del cielo y echaron raíces. Nos sentimos como hipnotizados por el paisaje. Luego nos damos cuenta de que nuestro corazón ha comenzado a latir al compás del movimiento del tren.

✵ Lago de puntas azules

Al llegar a Tequila nos conducen en una camioneta hasta los campos de agave. El sol aprieta y el guía nos ofrece sombreros de palma. Vamos a necesitarlo para nuestro recorrido a caballo. 

Distinguimos a lo lejos algunas construcciones antiguas esparcidas en el valle; más allá, las líneas de árboles que crecen a orillas de los ríos y cañadas; al fondo, los bosques que verdean las faldas del volcán de Tequila, cuya ceniza milenaria ha nutrido los suelos de estos valles. 

Frente a nosotros, las innumerables hileras de agaves forman un lago de puntas azules. Aquí, el tiempo no lo marcan los relojes, sino la salida del sol, la temporada de lluvias, los ciclos lunares y su influencia en el líquido de los agaves.

Es el clásico paisaje que hemos visto en las películas de la época de oro del cine mexicano, pero a color y mil veces más hermoso.

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✵ Los jimadores

Bajo la sombra de un huizache, nuestro guía nos cuenta cómo los productores están recibiendo capacitación constante en materia de conservación. 

Sabemos que el agave depende de otras especies de la región, como los murciélagos, que estuvieron en riesgo de desaparecer debido a leyendas falsas, pero son una especie fundamental para el equilibrio del ecosistema, junto con zorros, lagartijas, liebres, pájaros e insectos.” 

✵ La jima

Dos jimadores, el maestro y su aprendiz, nos esperan para darnos una demostración de la jima. Su indumentaria está muy lejos de ser un disfraz para turistas: cada elemento tiene su porqué y, al menos hasta ahora, no se han ideado herramientas o prendas más adecuadas o bellas. 

Con la destreza de quien conoce su oficio y siente orgullo por él, hacen sonar el filo de sus herramientas y cortan las pencas hasta dejar sólo “la piña”, ahí donde la planta concentra los rayos de sol convertidos en jugo dulce.

Hay una magia atemporal que se asocia a la mexicanidad en Jalisco, donde además del tequila y el Pueblo Mágico de Tequila, se vive con mucha intensidad la charrería y el mariachi.

En 2006, el paisaje de agaves y antiguas instalaciones industriales de Tequila recibió el nombramiento como patrimonio de la humanidad. El mariachi en 2011 y la charrería en 2016.

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