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Morelia, paraíso del mestizaje cultural

Un viaje donde la tranquilidad de los pueblos y la movilidad de la capital de Michoacán conviven en una dualidad que te abraza al llegar.

Por: Ximena Rojas / Fotos: Ximena Rojas Swipe

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En mi viaje por carretera sólo me bastó con mirar la fascinante Laguna de Cuitzeo, para percatarme que había entrado oficialmente a mi destino.

Sin duda alguna, es el primer impacto visual con el que te recibe Michoacán y para mi sorpresa había muchos más por descubrir.

Capula

Bastaron cuatro horas para llegar a Capula, primera parada de mi viaje, la cual ofrece la más cordial bienvenida a sus visitantes con una catrina monumental de 6 metros de alto, creada por el maestro Juan Torres.

El guía turístico nos llevó a conocerla de cerca. Al pararse junto a “la huesuda” sentí un aire imponente y un deleite visual por sus acabados azules y rojizos que armonizan con el paisaje.

Las corundas

Después, nos dirigimos hacia la casa de la cocinera tradicional Rosario Vera, quien nos recibió con la calidez del hogar.

 Al entrar a su casa descubrí un majestuoso aroma y con ello vino a la mente la advertencia que nuestro guía nos dijo:

“En Morelia
la palabra dieta
está prohibida”.

Ese aroma provenía de las corundas, platillo típico que recién había salido de la olla. Incluso nos enseñó la técnica infalible para su elaboración.

Al platicar con Rosario, me comentó que las corundas normalmente se acompañan con crema, queso, carne y mole. Luego de eso, ella procedió a servirme el delicioso manjar.

Catrinas

Tras caminar por las pintorescas calles, llegamos al taller de catrinas “Hermanos Ruiz”. Nos recibió el maestro alfarero Ricardo Ruiz, quien concentra su paciencia en sus manos que dan origen a las elegantes catrinas.

Entrar al taller es una experiencia única, pues aprecias cada una de las diferentes creaciones del alfarero. En lo personal, amé la catrina con cola de sirena y es que yo nunca hubiera conceptualizado tal idea de fusionar la alegría del mar con la misteriosa calavera garbancera.

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Y muchos se preguntarán ¿de dónde saca tales ideas? Pues Ricardo confesó que se inspira por las noches, cuando está dormido y ahí es donde la magia empieza.

San Nicolás Obispo

Nuestra segunda parada fue en San Nicolás Obispo,
cuyo principal atractivo son los molcajetes.
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Los molcajetes y sus artesanos 

Llegamos a la calle Fray Juan Bautista Moya, donde Luciano Martínez Martínez, presidente de la Asociación Civil de Molcajeteros, nos recibió orgulloso por el trabajo de los artesanos

Y vaya que hay muchos motivos para que Luciano estuviera así, pues al entrar al taller artesanal quedas atónito por los diseños y tamaños que un molcajete puede tener.

Luciano me comentó que ellos imaginan los diseños o son a pedido del cliente, para cocinar o con fines decorativos.

La medicina tradicional 

A unos cuantos minutos del taller artesanal, se encuentra la casa del maestro herbolario don Ignacio Arias, cuya sabiduría y gentileza se hizo presente en cada uno de sus relatos.

Cuando entré al lugar sentí un gran misticismo, en parte por las figuras religiosas que ahí se encuentran, pero sobre todo porque percibes diferentes esencias provenientes de las plantas medicinales.

Existen paquetes para varios malestares y enfermedades como:

Gastritis
Cólicos
Asma

Todas las plantas del lugar son recolectadas por don Ignacio en el bosque y nos explicó que es muy bueno tomar este tipo de medicina, pues es lo natural.

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Morelia prehispánica y colonial 

El día se acababa, por lo que nos dirigimos al planetario de Morelia para apreciar el juego de pelota purépecha, llamado Uárukua Chanakua.

Básicamente en el juego hay dos equipos con seis jugadores, los cuales golpean una pelota envuelta en llamas, con bastones de madera.

Por la obvia razón de jugar con una pelota “de fuego”, he de confesar que me sorprendí cuando nos explicaron que los jugadores del equipo “Jénchekua Kuchunda” eran tan sólo unos niños.

Pero no te dejes llevar por su tierna edad, pues estos jugadores son muy valientes y talentosos. Verlos en acción invade todo tu cuerpo de una emoción única.

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San Miguelito,

el cierre con broche de oro 

Y por fin llegamos a la última parada del día: la cena en el restaurante San Miguelito.

Es uno de los restaurantes más creativos que he conocido, pues tiene un estilo ecléctico y se distingue por ser también una galería-museo.

De igual forma, cuentan con la colección de “San Antonios de Padua” más grande del mundo, con 850 figuras.

La cena consistió en el platillo “Se pinta sola”, el cual consiste en una sábana de pechuga rellena de rajas con crema y elote, con una salsa de tres chiles. Debo recalcar que el platillo estaba delicioso y sin duda fue un verdadero final feliz para un día repleto de distintas expresiones culturales.

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IMPERDIBLES

CERCA DE MORELIA

POR: MARCELA OUTSIDE

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Gaspachos ※ 

Muy saludable y muy moreliano, puedes encontrarlos en cada esquina de Morelia, es una mezcla que si te platico, te parecerá muy extraño, pero si lo pruebas, seguro te enamorará.

Se trata de un coctel de frutas que va mezclado con queso y chilito en polvo, los más atrevidos prefieren agregarle chile verde y cebolla.

Te recomiendo Gaspachos El Güero de la Merced, Gaspachos el Boulevard Centro Histórico ó los Gaspachos de la Cerrada de San Agustín

Zamora ※ 

En Zamora, te recomiendo aprovechar tu visita para visitar el Santuario Guadalupano, se trata de una catedral que se edificó en poco más de medio siglo, ¡lo que se puede considerar casi un récord! 

Es una de las catedrales más altas de América, su construcción inició 1898 y fue concluida hasta apenas hace 12 años. Estuvo en pausa por x años, así que la llamaban “La Inconclusa”. Sin duda guarda una historia impresionante.

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Lago de Camécuaro ※ 

Quedé impresionada con la belleza de los enormes sabinos centenarios que habitan los alrededores del lago.

Es un lugar precioso para fotografiar y pasar el día, eso sí, los fines de semana va muchísima gente y la entrada del parque parece una feria. Pero no dejes que esto te desilusione, si eres un aventurero y explorador te invito a caminar hasta el fondo del lago, así podrás darle la vuelta y conocer mucho más de lo que hay en la entrada.

Un secreto que descubrí en mi visita, es que, si caminas hasta el fondo y sigues caminando más allá del puente colgante que hay ahí, podrás ver otra hermosa cara del lago. Ahí es donde comienza el río que distribuye el agua hacia las ciudades y pueblos circundantes, se llama Las Adjuntas, casi no hay gente y el panorama es muy distinto a lo que todo el mundo ve.

Es un área preciosa que sin duda vale la pena caminar. Pero shh… no le cuentes a nadie.

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