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Tetela de Ocampo y la gloriosa Batalla del 5 de Mayo

Aprecia murales históricos, disfruta una buena comida y explora las zonas boscosas aledañas de este rincón poblano.

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ꕥ Su magia

Vigilada por los cerros Zotolo y Zoyayo, Tetela se levanta cada día con la vista puesta en el pasado. Mira hacia atrás, cuando su nombre era Tetela de Oro y no de Ocampo, y sus días estaban marcados por el ritmo de la minería y los talleres de hierro forjado. 

Luego vendría el siglo XIX, y las inquietudes liberales del pueblo lo harían participar en numerosas batallas contra los conservadores de la época.

Llegaría también el año de 1862, para que la incendiaria Tetela recordara siempre su participación en la Batalla del Cinco de Mayo, especialmente cuando le llaman la Tres veces heroica Tetela de Ocampo.

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ꕥ Imprescindibles

Conocer los murales que narran hechos históricos de Tetela de Ocampo.
Mirar objetos personales de personajes ilustres
Subir al campanario de la iglesia de Santa María de la Asunción y ver el paisaje que le rodea
Caminar por su plaza dominical y adquirir una pieza artesanal
Aventurarse por las cascadas de Aconco y las grutas Acocomoca

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Toma en cuenta

En Tetela de Ocampo se integró y partió el sexto Batallón de Guardias Nacionales, formado por oficiales, militares y milicianos en su gran mayoría de esta localidad.

De Tetela fueron los primeros mexicanos en enfrentar al ejército francés en los cerros de Loreto y Guadalupe, en la Heroica Ciudad de Puebla de Zaragoza.

El 8 de abril de 2020, el Pueblo Mágico fue declarado por el Honorable Congreso del Estado como “La Tres Veces Heroica Tetela de Ocampo”.

ꕥ Plaza dominical

A Tetela hay que visitarla los domingos de plaza, cuando los puestos de artesanías se instalan frente al Palacio Municipal con la consigna de atrapar miradas. 

Los ojos se pasean entonces por los petates y morrales que con palma se tejen en la comunidad de La Lagunilla o los tejidos de lana de Xaltatempa de Lucas, luego se detienen en un quechquemitl de Hueyapan y Xaltatempa, esa prenda indígena, hermosa y triangulada, que lleva bordado un universo de grecas, animales y flores, y que está destinada a cubrir el pecho de las mujeres.

Máscaras de huehues –están talladas en madera de cedro y forman parte de las coloridas danzas que animan el Festival del Huehue en febrero–, canastas de carrizo y figuras de lámina y alambrón se acumulan también entre los puestos de la muestra artesanal; al igual que los vinos de frutas que en la región se acostumbran: los hay de ciruela, manzana o durazno, de piñón, también de “huiquiño”, un fruto silvestre.

ꕥ Centro Histórico

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Algo de inmenso tienen los pequeños pueblos que entre montañas viven.
Como si el ir y venir de los cerros alrededor alargara o deshiciera, de alguna manera, el nudo de casas que forman un punto en el paisaje. Y las de Tetela son a veces antiguas, de techos de teja y paredes blancas. 

Están dispuestas en derredor de la Plaza de la Constitución, donde hace mucho dialogan palmeras y pirules. Una estrella en el centro marca el sitio donde a veces salta una fuente danzarina, y a los costados se encuentran dos monumentos: 

A Benito Juárez

A Los Tres Juanes, tres generales que se hicieron de gloria durante la Segunda Intervención Francesa: 

Juan Crisóstomo Bonilla
Juan Nepomuceno Méndez
Juan Francisco Lucas

Por años, ha sido el escenario donde tienen celebraciones cívicas y religiosas, y diversos eventos culturales. A una cuadra aparece el Mercado Municipal, donde las mujeres preparan gorditas desde temprano.

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ꕥ Museo de los Tres Juanes

En el Centro Cívico Cultural se encuentra el museo donde conviven las piezas prehispánicas halladas en la región y los objetos que Tetela más aprecia: aquellos que recuerdan su participación en la Batalla del Cinco de Mayo, cuando la Segunda Intervención Francesa le regaló a México un puñado de héroes y una fecha que recordar, la de ese día de 1862. 

Así, en una primera sala se miran vasijas, manos de morteros, puntas de proyectil, metates y fragmentos de figurillas que pertenecen al tiempo antes de la Conquista.

Para no olvidar lo ocurrido en el belicoso siglo XIX ni la tendencia liberal que caracterizó al pueblo en esa época, la segunda sala muestra un cañón usado durante la guerra, un par de banderas encontradas en el campo de batalla y una imagen de Melchor Ocampo a quien Tetela debe ahora su nombre. 

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Pero quizá el mayor tesoro del museo son los retratos que pertenecen a “Los Tres Juanes”:

Juan Crisóstomo Bonilla, Juan Nepomuceno Méndez y Juan Francisco Lucas (los primeros eran originarios de Tetela, el tercero nació en Zacapoaxtla), los líderes liberales que lucharon contra los franceses al frente del Sexto Batallón de Guardia Nacional del Estado de Puebla y que después habrían de unirse en 1867 al Plan de Tuxtepec lanzado por Porfirio Díaz.

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El acervo museográfico muestra también algunas de las herramientas utilizadas antiguamente en las minas de los alrededores y reproduce en diminuto un taller de forja, esa actividad que ocupó durante mucho tiempo a los tetelenses y que poco a poco ha ido cayendo en desuso.

Un par de trajes típicos y artesanías de palma y madera completan la escena.

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